𝗔𝗹𝗴𝗼 𝗠á𝘀 𝗤𝘂𝗲 𝗣𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀

 
𝙀𝙨𝙥í𝙧𝙞𝙩𝙪 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙩𝙖𝙣𝙩𝙚; 𝙨𝙤𝙡𝙞𝙙𝙖𝙧𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙚𝙣 𝙖𝙘𝙘𝙞ó𝙣

“𝘘𝘶𝘦𝘳𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘰 𝘯𝘰, 𝘩𝘢𝘺 𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘰𝘭𝘷𝘦𝘳 𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘭𝘢𝘵𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘮í𝘴𝘵𝘪𝘤𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘷𝘦𝘳𝘴𝘦 𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦 𝘦𝘭 𝘳𝘪𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘳𝘶𝘪𝘳𝘴𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘴í 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢, 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘰𝘥𝘦𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘪𝘳𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭𝘦𝘴 𝘺 𝘥𝘦 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘴𝘶𝘴 𝘴𝘦𝘮𝘦𝘫𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴. 𝘕𝘰 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘮á𝘯𝘥𝘰𝘯𝘰𝘴,<𝘴𝘱𝘢𝘯 𝘴𝘵𝘺𝘭𝘦="𝘮𝘴𝘰-𝘴𝘱𝘢𝘤𝘦𝘳𝘶𝘯: 𝘺𝘦𝘴;">  𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘲𝘶é 𝘺 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶é 𝘷𝘪𝘷𝘦”.

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Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Español
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Vivimos en una permanente vorágine, que nos impide reencontrarnos a nosotros mismos, reflexionar sobre nuestra existencia, en una dinámica verdaderamente desconcertante. El estrés cotidiano y el vacío que se esparce, nos deja las entretelas empedradas de maldades y el ánimo por los suelos. Tanto es así, que la depresión y la conducta suicida, constituye en buena parte del planeta, un problema de salud pública importante y en gran medida prevenible. Cuando menos esta palpable realidad, nos exige a todos hacer un alto en el camino, detenernos y respirar hondo. Poseemos una vida interior que no puede ser siempre pisoteada. Necesitamos cuidar y proteger esa dimensión humana, que es la que nos dona la paz interior, o el dominio de nuestro saber ser y estar.
Será bueno abandonar este espíritu alocado que nos sumerge en nuestra propia decadencia, para entrar en acción, ya sea afectiva, intelectual o emotiva; por tanto, de lo que se trata, es de avanzar en unidad, de corazón a corazón, y no de convertirnos en consumistas insaciables y esclavizados por los mecanismos de un mercado dominador, al que no le interesa nada más que el poderío del dinero y no el sentido de nuestra supervivencia. Precisamente, hace unos días, recibía el original de un libro que nos da vida, invitándome a prologarlo. En esta nueva obra de José Romero Peinado, todo es entusiasmo, hasta el extremo de que sale fuera de sí, para reencontrarse. Parece que no ve otro horizonte más que esta misión reflexiva, acorde con su fe, haciéndolo: “A solas con el Evangelio”. 
Cuando la vida espiritual se clausura a los propios intereses mundanos, nos enfermamos de tristeza, ya no se escucha el silencio, tampoco se goza el vivo júbilo de hallarse, ni mucho menos el fervor por hacer el bien. Por tanto, nos conviene acercarnos a este abecedario de sintonías diversas, con testimonios que nos renuevan por dentro y por fuera, como en este caso que brota del Evangelio y que, José Romero Peinado, lo trenza de aclamación; porque el Señor ha consolado a su pueblo y de sus pobres se ha compadecido. Desde luego, si tuviera que resumir en unas pocas líneas este libro, diría que es un órgano penetrante, el que nos habla. En sus páginas, queda plasmado: “El Señor es nuestro alivio. Se hizo todo para todos sin ninguna pretensión de nada”. 
Queramos o no, hay que volver a nuestros latidos místicos para revolverse a una sociedad que corre el riego de destruirse por sí misma, con modelos de comportamientos irracionales y de indiferencia hacia sus semejantes. No olvidemos que amándonos,  la persona siente que sabe por qué y para qué vive. Precisamente, hoy más que nunca, se requiere el trabajo conjunto, porque nuestro futuro, en parte se basa en nuestra solidaridad. En este sentido, la ONU fue fundada en la premisa esencial de la unidad y la armonía entre sus miembros, expresada en el concepto de seguridad colectiva que se sustenta en la adhesión de sus miembros a unirse para mantener la concordia, la quietud entre moradores y también la seguridad internacional.
Sea como fuere, no hay mejor ciencia que meditar sobre el vivir, para darse cuenta que radica en el arte de la entrega de uno mismo a los demás; lo que nos demanda estar vigilantes, laborando siempre y profundizando en el hacer cotidiano, sin esperar otra recompensa que el trabajo bien servido. Estamos aquí realmente para acogernos y recogernos unos a otros. Al fin y al cabo, todos necesitamos del calor humano y del cobijo hogareño para poder sonreír y abrazar. Es el mejor estado de bienestar para sentirnos satisfechos, aprendiendo a canalizar nuestros propios sentimientos; ya que, sin ellos, seríamos prácticamente muebles. Asiente el sentir, pues; no seas simplemente una máquina más, de este endemoniado mundo. Sin duda, este tiempo es una oportunidad privilegiada.

corcoba@telefonica.net
18 de diciembre de 2024.-
#𝘌𝘹𝘪𝘨𝘪𝘳𝘭𝘦𝘊𝘭𝘢𝘶𝘥𝘪𝘢𝘤𝘶𝘮𝘱𝘭𝘢.

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