𝗖𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗶á𝗹𝗼𝗴𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗺𝗶𝗴𝗼 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼
𝙇𝙖 𝙖𝙡𝙚𝙜𝙧í𝙖 𝙪𝙣𝙞𝙙𝙖 𝙖 𝙡𝙖 𝙘𝙧𝙪𝙯 𝙩𝙤𝙙𝙤𝙥𝙤𝙙𝙚𝙧𝙤𝙨𝙖
𝙐𝙉 𝙏𝙀𝙎𝙏𝙄𝙈𝙊𝙉𝙄𝙊 𝙂𝙊𝙕𝙊𝙎𝙊: 𝘚𝘦 𝘯𝘰𝘴 𝘩𝘢 𝘩𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦 𝘦𝘭 𝘳𝘰𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘗𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘊𝘦𝘭𝘦𝘴𝘵𝘪𝘢𝘭 𝘺 𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴 𝘢𝘭 𝘤𝘶𝘢𝘭, 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘭𝘱𝘪𝘵𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘨𝘭𝘰𝘳𝘪𝘰𝘴𝘢, 𝘩𝘢 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦. 𝘕𝘰𝘴 𝘴𝘰𝘮𝘦𝘵𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘢 é𝘭, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶 𝘢𝘶𝘵𝘰𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘦𝘴 𝘦𝘭 𝘢𝘶𝘵é𝘯𝘵𝘪𝘤𝘰 𝘢𝘴𝘤𝘦𝘯𝘥𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘭 𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘷𝘦𝘳𝘣𝘰, 𝘭𝘢 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘭𝘢 𝘣𝘰𝘯𝘥𝘢𝘥, 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘺 𝘥𝘦𝘭 𝘣𝘪𝘦𝘯. 𝘌𝘴 𝘤𝘶𝘦𝘴𝘵𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘢𝘣𝘳𝘪𝘳𝘴𝘦 𝘢𝘭 𝘚𝘦𝘳 𝘚𝘶𝘱𝘳𝘦𝘮𝘰, 𝘥𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘯𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘳𝘴𝘦 𝘦𝘯 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘢𝘴 𝘮𝘪𝘴𝘦𝘳𝘪𝘢𝘴, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘷𝘦𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘺 𝘷𝘰𝘭𝘷𝘦𝘳 𝘢𝘭 𝘈𝘭𝘵í𝘴𝘪𝘮𝘰, 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘢𝘯𝘰 𝘺 𝘢𝘱𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘢 𝘴𝘶 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘮𝘱𝘭𝘢𝘵𝘪𝘷𝘢 𝘦𝘯𝘵𝘦𝘳𝘦𝘻𝘢.
𝗜.- 𝗘𝗟 𝗦𝗢𝗟𝗘𝗠𝗡𝗘 𝗣Ó𝗥𝗧𝗜𝗖𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗟𝗨𝗠𝗜𝗡𝗔𝗥𝗜𝗔
Uno es o no es, pero sí se ha de ser;
debe reencontrarse con su Creador,
fundirse y refundirse en su mañana,
hasta licuarse de virtud para brillar,
para vivir con vigor el día pascual.
De sol a sol estamos de evocación,
porque entra en la tierra el sosiego,
el reino del albor y el rey de la paz;
la grandiosidad de la mansedumbre,
con el esplendor del pulcro vocablo.
Aislemos las tinieblas de aquí abajo,
uniéndonos al sacrificio venerable,
a ese don místico que nos restaura,
pues sólo Él nos cambia la esencia,
con la efigie del celeste Resucitado.
𝗜𝗜.- 𝗘𝗟 𝗔𝗧𝗥𝗜𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗡𝗢𝗦 𝗟𝗟𝗘𝗩𝗔 𝗔 𝗟𝗔 𝗣𝗔𝗦𝗜Ó𝗡
El Domingo de Ramos es el porche,
que nos trasfiere a la semana santa,
a una santa semana en la que Jesús,
se dirige hacia el fin de su itinerario,
hacia el pináculo de su física savia.
Esta angustia convertida en alegría,
manifiesta la claridad omnipotente,
nos descubre los espacios lóbregos,
con el manto de la bendición divina,
redimiéndolo todo de amor y de luz.
Consagrarse totalmente al Salvador,
es ahondar en la fronda de los ramos,
sondear en su muerte y reaparición,
con el sentido mismo de nuestro yo,
que es de Dios y a Dios debe volver.
𝗜𝗜𝗜.- 𝗘𝗟 𝗟𝗔𝗨𝗥𝗘𝗟 𝗖𝗢𝗡𝗧𝗥𝗔 𝗘𝗟 𝗔𝗥𝗥𝗢𝗝𝗢 𝗗𝗘𝗟 𝗠𝗔𝗟𝗜𝗚𝗡𝗢
El Señor nos muestra el horizonte,
bajo una perspectiva de comunión,
nos dice cómo hemos de afrontarlo,
para no entregarse a las tentaciones,
labrando el espíritu orante a diario.
La confianza obediente en el Padre,
es lo que nos hace rechazar el mal;
sólo tenemos que seguir a su Hijo,
con la humildad de ser penitentes,
nazarenos despojados y en escucha.
En las situaciones de los calvarios,
hay que tener el valor del silencio,
de oponerse y de reponerse manso,
de no guardar rencor a nadie nunca;
de abrazar la cruz, pues Cristo vive.
Víctor CORCOBA HERRERO
corcoba@telefonica.net
12 de abril de 2025.-
#𝘌𝘹𝘪𝘨𝘪𝘳𝘭𝘦𝘊𝘭𝘢𝘶𝘥𝘪𝘢𝘤𝘶𝘮𝘱𝘭𝘢.
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