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Fernando Hinterholzer Diestel
El pasado s谩bado 15, la Generaci贸n Z y otros grupos que marcharon sobre las calles de la ciudad de M茅xico y otras capitales del pa铆s, lo hicieron por la inconformidad que ha dejado la 4T quien ha destruido al pa铆s, desde el 2019. La manifestaci贸n de la Generaci贸n Z, naci贸 del hartazgo por los asesinatos, las extorsiones, los secuestros, los desaparecidos, los robos en la calle y en el transporte p煤blico. Para nadie es un secreto que hay molestia, hartazgo, miedo en muchos mexicanos por la inseguridad que se vive en el pa铆s. Las cifras oficiales dicen una cosa, la realidad otra. La 煤ltima encuesta del Inegi, por ejemplo, se帽ala que, en septiembre de 2025, 63% de la poblaci贸n de 18 a帽os o m谩s, considera que es inseguro vivir en su ciudad. Es, pues, la incompetencia mostrada por las autoridades para garantizar a los mexicanos una vida sin sobresaltos la que mueve a los manifestantes. El reclamo surge por la ausencia de un pa铆s donde puedas viajar por carretera sin que te asalten o te maten, abrir un negocio sin que te extorsionen, donde los narcos no controlen partes del territorio nacional, amenacen y maten alcaldes, candidatos, activistas, defensores de derechos humanos, periodistas, o ciudadanos que nada tienen que ver.
Equivocarse en que la juventud act煤a con ingenuidad y subestimarlos, es no entender el cambio de 茅poca. La GZ construye legitimidad desde la conciencia colectiva. Buscan no s贸lo participaci贸n sino exigen coherencia, autenticidad y 茅tica. Ejemplos de sus respuestas a la presidenta Sheinbaum sobran en las redes sociales donde lo digital, es real. La torpeza de un discurso presidencial que camina con una visi贸n del siglo XX en un territorio que ya es del siglo XXI muestra una ret贸rica vertical, paternalista, m谩s bien, maternalista y monocorde frente a una ciudadan铆a horizontal, cr铆tica y digitalmente empoderada. El genio que impuls贸 la estrategia de desacreditar la manifestaci贸n de la GZ desde el micr贸fono ma帽anero ignora que es un arma de doble filo, porque refuerza exactamente lo que el poder intenta negar proyectando miedo y arrogancia y validando la indignaci贸n ciudadana. 
Desde la 1 de la tarde horas del s谩bado, los j贸venes, adultos, “chavorucos” y uno que pol铆tico, que marcharon contra la violencia en M茅xico y para exigir justicia por el asesinato del alcalde de Uruapan, Michoac谩n, lograron derribar  las vallas “del miedo” y en ese momento, los polic铆as contestaron con represi贸n y violencia ante el descontento de la poblaci贸n. Durante media hora, polic铆as y manifestantes se enfrentan en la explanada del Z贸calo capitalino y con golpes, trataron de aproximarse al Palacio Nacional, para tratar de derribar las puertas e ingresar por primera vez para encarar al gobierno de la 4T..Hay que se帽alar que la marcha del s谩bado, no estuvo marcada por la edad, como ha ocurrido en otras partes del mundo, sino por el llamado a “no olvidar” a las v铆ctimas de la violencia, un problema que persiste a pesar del cambio de gobierno, con la llegada al poder del expresidente L贸pez Obrador, a quien sucede Sheinbaum. La convocatoria sirvi贸 como catalizador a estudiantes, campesinos, miembros de partidos pol铆ticos de la oposici贸n y ciudadanos nacidos en el estado
La presidente Sheinbaum cada vez m谩s, da muestra que es igual a su antecesor. Es tan rencorosa, intolerante y abusiva del poder como L贸pez Obrador. La marcha de hace un par de d铆as, ha sido un acelerador que la acerca m谩s a ese rencor de aquellos que se oponen a su gobierno. Ya no se trata de polarizar como estrategia pol铆tica, sino de un genuino odio a quien no le aplaude. La marcha ha marcado un nuevo inicio opositor, uno que va m谩s all谩 de los partidos pol铆ticos hoy tan rebasados y acotados. Por meses muchos optaron por la resignaci贸n y la inacci贸n. Pero Sheinbaum es, en ese sentido, su peor enemiga. Su indiferencia ante el dolor que provocan sus acciones (o falta de ellas) ha sido crecientemente visible. No hay dinero para medicamentos, ni cl铆nicas o escuelas, pero s铆 en trenes y obras que no sirven. Es igualmente incapaz de mostrar la m铆nima empat铆a ante el dolor ajeno, sobre todo el provocado por la violencia que es incapaz de controlar. Al contrario, se toma la cr铆tica como una afrenta personal. Su odio qued贸 claro cuando orden贸 investigar a quienes organizaron la marcha y el s谩bado al agredir a los manifestantes que derribaron “el muro de la ignominia”-.
Igualmente resulta irrelevante, la opini贸n de los “propagandistas de Palacio”, sobre si lo que uni贸 a los asistentes fue la llamada “Generaci贸n Z” o el asesinato de Carlos Manzo, la explosi贸n de la pipa, la falta de medicamentos o el circo de la Suprema Corte del Acorde贸n. Lo que los uni贸 fue la ineptitud, muchas veces criminal, de un gobierno que sabe que su popularidad es pagada, gracias a las pensiones y becas. Pero estas no reviven a los muertos, y en mucho es por ellos que el pueblo march贸 frente a un gobierno amedrentado. Desde Tabasco, Sheinbaum se pronunci贸 contra la violencia, porque en la marcha de ayer hubo j贸venes que quitaron las vallas que proteg铆an el Palacio Nacional y rompieron vidrios. “No a la violencia”. Y eso mismo dijeron los manifestantes de antier: No a la violencia que est谩 matando y desapareciendo j贸venes. No a la violencia de los feminicidios y de la trata de personas. No a la violencia de las extorsiones y las amenazas del crimen organizado. No a la violencia de quienes fijan precios a las cosechas a cambio de un aliento de vida. No a la violencia de los asaltos, los secuestros y los robos en las carreteras del pa铆s. No a la violencia de la corrupci贸n que medra con nuestro petr贸leo y con nuestros bienes. No a la violencia de los grupos criminales protegidos por el Estado, como en Tabasco. No a la violencia pol铆tica que ataca a quienes defienden la ley, el territorio, el medio ambiente, los derechos fundamentales. No a la violencia de la censura y la difamaci贸n a los medios y a quienes publican sus opiniones de buena fe. Tiene raz贸n, presidenta: No a la violencia.
ES CUANTO
饾樇饾樋饾樋饾檧饾檳饾樋饾檺饾檲: Urgido de distractores ante la corrupci贸n en el oficialismo que se ha venido destapando y la patente negligencia para atender demandas como la de seguridad en Uruapan y el creciente movimiento del sombrero, el segundo piso de la 4T, reabre el caso Colosio y reinventa la patra帽a del “segundo tirador”: la Fiscal铆a General de la Rep煤blica detuvo en Tijuana a Jorge Antonio S谩nchez Ortega, ex agente del extinto Centro de Investigaci贸n y Seguridad Nacional. Sin embargo, el nuevo enga帽o bien que sirve para la distracci贸n…
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