De terrorismo a arraigo:calvario judicial de Rafael


COATZACOALCOS, VER.,- 12 de enero de 2026.- A dos semanas de haber recuperado parcialmente su libertad, el veterano periodista veracruzano de la nota roja, Rafael León Segovia, mejor conocido como Lafita, rompe el silencio desde el arraigo domiciliario que limita sus pasos pero no su voz. 
En una entrevista exclusiva concedida al periodista Alberto Arrieta para Quadratín México, el comunicador relata desde su domicilio el calvario que significó su paso por el Centro de Readaptación Social bajo una acusación de terrorismo que, según sus palabras, no fue más que una represalia orquestada por la ahora ex fiscal regional de la zona con sede en Coatzacoalcos, Carla Díaz Hermosilla. 

Con la mirada cansada pero la determinación intacta, León describe su estancia tras las rejas como una inmersión en un infierno donde la justicia se subasta al mejor postor.
"Ir a parar al Cereso seis días es el infierno. Sin embargo, me sirvió mucho porque conocí a detenidos que están injustamente acusados"
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Tras ser detenido el pasado 24 de diciembre, el proceso judicial en contra de Rafael León Segovia dio un giro significativo durante la audiencia del pasado 30 de diciembre. Aunque inicialmente la Fiscalía General del Estado intentó sostener la gravísima acusación de terrorismo —cargo que lo habría mantenido en prisión preventiva oficiosa por largo tiempo—, la fragilidad de los argumentos presentados obligó a la representación social a desistirse de dicho señalamiento. 
Esta maniobra fue vista por la defensa y por el gremio periodístico como un reconocimiento implícito de que la imputación original carecía de sustento legal sólido y respondía más a una estrategia de intimidación que a una realidad delictiva.
En consecuencia, el comunicador fue vinculado a proceso por los delitos de encubrimiento por favorecimiento y delitos contra las instituciones de seguridad pública. Pese a la reclasificación de los cargos, que son considerablemente menores al de terrorismo, el juez determinó la medida cautelar de arraigo domiciliario por un periodo de un año. 
Las autoridades pretendieron presentar como un acto ilícito el hecho de que el periodista reciba avisos directos sobre sucesos violentos y sea, en ocasiones, el primero en arribar a la escena; no obstante, esta premisa ignora que su número telefónico es de dominio público y está vinculado abiertamente a sus redes sociales para facilitar el contacto ciudadano.
Al respecto, la organización Artículo 19 y el Comité para la protección se periodistas han señalado que lo que subyace en este proceso es un castigo punitivo por documentar la inseguridad que padece Veracruz, transformando las herramientas legítimas de un reportero de nota roja en supuestos indicios delictivos para silenciar la denuncia social.
El testimonio de Lafita va más allá de su propia tragedia personal; se convierte en una denuncia frontal contra un presunto “nido de poder" enquistado en la fiscalía local. Durante la charla, el periodista revela cómo su detención le permitió atestiguar las historias de ciudadanos inocentes y estudiantes encarcelados por delitos fabricados o cuotas extorsivas. 
"Fui al Cereso  porque tenía que conocer las historias de los inocentes que están ahí ".
Según León, su encarcelamiento fue el precio por señalar las irregularidades de funcionarios que, asegura, operan una red de corrupción que incluye desde la fabricación de pruebas hasta el robo de vehículos, señalando directamente a figuras como el fiscal de distrito Ludwin Francisco Cruz Marcial y mandos de la policía ministerial.
La salida de la fiscal Díaz Hermosilla, que coincidió con la festividad de Reyes Magos, es interpretada por el comunicador como un acto de justicia divina, aunque advierte que su lucha legal apenas comienza. 
Mientras sus abogados tramitan un amparo para revertir su confinamiento, León Segovia prepara el libro Seis días en el infierno, acompañado de Dios, una obra con la que pretende documentar los abusos del sistema judicial que intentó silenciarlo. 
Lafita asegura que enfrenta la represalia orquestada por la ahora ex fiscal regional de la zona con sede en Coatzacoalcos, Carla Díaz Hermosilla. 
Esta entrevista no solo expone la vulnerabilidad de la prensa en Veracruz, sino que pone nombre y apellido a quienes, desde las instituciones, habrían convertido la impartición de justicia en un negocio personal.
-Alberto Arrieta: Rafael, ya pasaron dos semanas, ¿qué experiencia te deja esta situación?
- Rafael León: La verdad, por dentro estoy destrozado; por fuera tengo que mostrar alegría y sonrisas. Pero me dejó muchas experiencias. Ir a parar al Cereso seis días es el infierno. Sin embargo, me sirvió mucho porque conocí a detenidos que están injustamente acusados por la ex fiscal regional, Carla Díaz Hermosilla, y por el fiscal de distrito, Ludwin Francisco Cruz Marcial. 
Ellos han hecho su "nidito de poder" y tienen a gente inocente encerrada por 1,500 pesos o simplemente por ir pasando. Hay una joven universitaria acusada de terrorismo que sigue ahí sin sus medicamentos.
-Alberto Arrieta: Ese es el meollo del asunto: el cargo de terrorismo que te pretendían imputar. En ese sentido, ¿qué piensas de la actuación de la fiscal?

-Rafael León: Esa fiscal (Carla Díaz Hermosilla) ya la traía conmigo. Primero me acusó de un presunto abuso sexual; mis abogados me sacaron, pero tuve que ir a firmar durante tres años. Apenas hace 20 días la jueza dictó que soy inocente y que la fiscal construyó pruebas falsas. Solo disfruté la libertad 15 días y ¡pum!, ahora me achacan terrorismo. Ya me quitaron ese cargo, pero me buscan otras cosas. Me traen ganas porque no me he cansado de decir que tienen un nido de poder.
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-Alberto Arrieta: Todo acto tiene una consecuencia, y más una acción irregular. Finalmente, cesaron a la fiscal regional, Carla Díaz Hermosillo.
-Rafael León: No me lo esperaba, nadie se lo esperaba. Según ella presentó su renuncia, pero  eso equivale a un regalo de Reyes para mi. Le agradezco a Dios que con su mano de hierro hiciera que la corrieran. Ahora pido que la investiguen a ella y a Ludwin Francisco Cruz Marcial.
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-Alberto Arrieta: Para tus amigos y seguidores, eres Lafita León, una institución en la nota policiaca. Nos preocupó tu situación desde el principio. ¿Cómo queda condición jurídica actualmente?
-Rafael León: Mi situación es que tengo arraigo domiciliario por un año. Estoy confinado aquí, pero afortunadamente mis abogados ya metieron un amparo. Están peleando para que yo pueda salir a trabajar tranquilamente; si Dios quiere, en un mes o menos se resolverá. Necesito estar fuera para seguir luchando y presentar pruebas contra esta fiscalía que quiere terminar conmigo por sacar a la luz sus porquerías. 
-Alberto Arrieta: Siento que pudo más la presión del gremio. Tenemos entendido que estás preparando un libro, ¿es cierto?
-Rafael León: Sí, se llama Seis días en el infierno, acompañado de Dios. Ya me dijeron en Xalapa que lo puedo escribir. La gente me lo pide y no busco hacerme millonario, solo quiero que se enteren de las tracalerías de la fiscalía por dinero: carros robados, extorsiones... incluso mi propio carro se lo robaron ellos para venderlo. Eso lo hace la ministerial, bajo órdenes de la primer comandante y el segundo comandante, un tal Porky.
-Alberto Arrieta: Has sido muy valiente al señalar estas tropelías. ¿Crees que por eso emprendieron esta campaña en tu contra?
-Rafael León: Efectivamente. Antes de hablar me encomiendo a Dios. Fui al Cereso  porque tenía que conocer las historias de los inocentes que están ahí y que solo salen si sueltan un billetal. Eso es lo que les molesta que diga. Tengo miedo como todos, pero protegido por Dios no me van a tocar.
Mientras espera le sea concedido un amparo, Rafael León escribe su libro Seis días en el infierno, acompañado de Dios. 𝘮𝘦𝘹𝘪𝘤𝘰.𝘲𝘶𝘢𝘥𝘳𝘢𝘵𝘪𝘯.𝘤𝘰𝘮.𝘮𝘹
#𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘔𝘢𝘭𝘺𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘈𝘪𝘳𝘗𝘦𝘰𝘳.

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