César González Guerrero. Para algunas personas fue Ma Cohinta, para otras Coy, otras le llamaban Ita, y otras le llamaban Cuinca, como fuere, así le mostraban su cariño, afecto y aprecio. Para mis hermanas, hermano y un servidor, simplemente, fue nuestra madre. Su lamentable fallecimiento, ocurrido el 5 de marzo del 2006, en un hospital de la ciudad capital de Chilpancingo, no le permitió llegar a cumplir sus 81 años, precisamente el 25 de marzo de ese fatídico año. Como la mayoría de las mujeres, esposas de campesinos, su vida fue de sacrificios, esfuerzos y lucha permanente. Al final, su muerte sorpresiva, nos mostró la realidad de la existencia humana: todo tiene un final. De su vida y obra, quizá no sea muy trascendente, pero para nosotro...