𝗖𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗗𝗶á𝗹𝗼𝗴𝗼𝘀 𝗖𝗼𝗻𝗺𝗶𝗴𝗼 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼

 


𝙇𝘼 𝙀𝙐𝙁𝙊𝙍𝙄𝘼 𝘿𝙀 𝙊𝘽𝙎𝙀𝙍𝙑𝘼𝙍 𝘼 𝙅𝙀𝙎Ú𝙎

(Hay que salir de uno mismo, mirar alto y pensar hacia adentro, para descubrir que no hay mayor regocijo en nuestro itinerante diario existencial, que la de poblarnos de cercanía entre sí y la de repoblarnos de rutas hechas por amor y vertidas para amarnos; acercándonos al Señor, libertador de la triste cadena de la muerte, con sus llagas. Él, únicamente Él, nos encamina hacia la celeste savia que nos renueva, en modo resistente, y de manera tan eterna como tierna y tan viva como gozosa).

𝗜.- 𝗣𝗔𝗥𝗔 𝗖𝗢𝗡𝗢𝗖𝗘𝗥 𝗬 𝗥𝗘𝗖𝗢𝗡𝗢𝗖𝗘𝗥 𝗔 𝗝𝗘𝗦Ú𝗦, 

𝗩𝗜𝗩𝗔𝗠𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗦𝗨 𝗢𝗕𝗥𝗔

Hagamos silencio para escucharlo,

entremos en diálogo para sentirlo,

incorporémoslo a nuestro camino,

marchemos por sus vías de acción,

que refundirse con Cristo es gozar.

Andar con Él, que es pura verdad,

a través de los diversos lenguajes

de la mente, del alma y de la luz,

comporta armonía, amor y júbilo,

que es lo que nos reverdece el ser.

Vueltos a la dulzura, ascendemos;

desistimos de transitar revueltos,

que turbulentos nos aplastamos;

porque sin níveo aire nada somos,

el desaire del desamor nos ahoga.

𝗜𝗜.- 𝗣𝗔𝗥𝗔 𝗩𝗜𝗩𝗜𝗥 𝗬 𝗥𝗘𝗩𝗜𝗩𝗜𝗥 𝗖𝗢𝗡 𝗝𝗘𝗦Ú𝗦,

𝗣𝗘𝗥𝗠𝗔𝗡𝗘𝗭𝗖𝗔𝗠𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗦𝗨 𝗜𝗡𝗩𝗘𝗡𝗧𝗔𝗥𝗜𝗢

El Señor es alguien que está ahí,

que ora, elige y no tiene reparo,

de estar siempre cerca de la gente,

abrazado a las plegarias humanas,

y rodeado por la fuerza mundana.

Jamás dejemos de estar en su lista,

perseveremos en su contemplativa,

persistamos devotos a su llamada,

porque tenemos una gran certeza;

la del Mesías, el que nos nombra.

Por Él obramos nominados aquí,

en esta tierra sembrada de doblez,

que ha de ser purificada por Dios;

el Dios del orden y los asombros,

que nos da esperanza y devoción.

𝗜𝗜𝗜.- 𝗣𝗔𝗥𝗔 𝗔𝗟𝗜𝗦𝗧𝗔𝗥𝗦𝗘 𝗘 𝗜𝗡𝗖𝗢𝗥𝗣𝗢𝗥𝗔𝗥𝗦𝗘 𝗔 𝗦𝗨 𝗥𝗘𝗜𝗡𝗢, 𝗗𝗘𝗦𝗣𝗢𝗝É𝗠𝗢𝗡𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗩𝗜𝗗𝗔 𝗗𝗘 𝗖𝗔𝗨𝗗𝗔𝗟𝗘𝗦

El jornal del fiel está en asimilarse

al Crucificado y en morar con Él;

no hay sobreprecio en patrimonio,

y menos en ser una rueda de poder,

porque la ruta está solo en donarse.

Uno debe cerrarse a ser pedrusco,

debe abrirse el corazón y cederse,

a dar aliento aunque lo crucifiquen;

es la herencia del nuevo espacio,

pero con la persecución y la cruz.

Sufrir el calvario cada amanecer,

es negarse y quitarse lo mundano,

es purgarse y seguir al Redentor,

como respuesta al don del amor;

pues amar así, nos redime del mal.

𝙑í𝙘𝙩𝙤𝙧 𝘾𝙊𝙍𝘾𝙊𝘽𝘼 𝙃𝙀𝙍𝙍𝙀𝙍𝙊 corcoba@telefonica.net

01 de octubre de 2022.-

#𝗤𝘂é𝗱𝗮𝘁𝗲𝗘𝗻𝗖𝗮𝘀𝗮. 🏡 💙

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