martes, 15 de noviembre de 2022

饾棓饾椆饾棿饾椉 饾棤谩饾榾 饾棨饾槀饾棽 饾棧饾棶饾椆饾棶饾棷饾椏饾棶饾榾


 
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Debi茅ramos estar m谩s en disposici贸n responsable; sobre todo, para repensar los modelos de crecimiento y desarrollo econ贸mico que nos han llevado a una degradaci贸n ambiental y a que la poblaci贸n, en su conjunto, no se ponga al servicio de la persona humana. Hay que reducir las desigualdades, combatir las exclusiones y aislamientos, romper cadenas que nos esclavizan en definitiva. Esto implica invertir en la ciudadan铆a, para que todas las personas gocen de una calidad de vida que les permita avanzar, desde la diversidad y los progresos. En consecuencia, uno de los grandes compromisos que debe ser examinado y reconducido es el de la justicia social. Una vida plenamente humanitaria, dentro de los abecedarios naturales del vuelo que nos encarrile, quedar谩 asegurada familiarmente, cuando los recursos tengan una distribuci贸n equitativa. De lo contrario, fomentaremos atm贸sferas il铆citas, con un crecimiento demogr谩fico que se concentra cada vez m谩s en los pa铆ses m谩s pobres, cuando en realidad debemos trabajar todos unidos, sin fronteras ni frentes que nos dividan, reconstruyendo un futuro en saludable vecindad. 
Mal que nos pese, en este orbe interconectado y globalizado como jam谩s, tiene que retornar el germen de la c茅lula hogare帽a a nuestros movimientos, dentro del marco de una firme jerarqu铆a de principios y valores, que nos lleven a alcanzar un nivel de exigencia conforme con la moral de hacer familia humana, o sea, de generar humanidad vinculada entre s铆. No hay mayor progreso que hallarse y reencontrarse con sus propias ra铆ces. Seguramente, entonces, los pa铆ses de ingresos altos y medios-altos, actuar铆an de otro modo, cuando menos con patrones de consumo y producci贸n m谩s eficientes en el uso de los recursos y menos contaminantes. Desde luego, tenemos que establecer en los pa铆ses menos favorecidos la manera de crear las condiciones econ贸micas y t茅cnicas que les permitan asegurar por si mismos la alimentaci贸n a sus moradores. El problema de la miseria del mundo est谩 ah铆, en esa sociedad excluida, mientras otros lo dominan todo y dirigen esta evoluci贸n a su antojo. Ante esta triste realidad, 煤nicamente aquella pol铆tica de acatamiento general e inteligente, no pecar谩 de ignorancia y ayudar谩 a mitigar el cambio clim谩tico, al tiempo que sabr谩 solidarizarse y garantizar el acceso colectivo a alimentos seguros y suficientes. 
Los beneficios de invertir en el capital humano de los desfavorecidos, con mayores oportunidades de educaci贸n y empleo decente, han de contribuir a que ese manantial de desigualdades se achique y aminoren tambi茅n los conflictos. Poner paz es tambi茅n un cometido que tenemos que llevar a buen puerto. Cada d铆a son m谩s las poblaciones golpeadas por las guerras y la violencia. Es cuesti贸n de que todos trabajemos por un planeta m谩s fraterno y justo. As铆, los gobiernos han de centrarse en el bien colectivo, en dar respuesta ben茅fica a tantas gentes abandonadas por el sistema. Tambi茅n hay que proveer de un nuevo sentido a la econom铆a, no puede continuar tan solo del lado de los poderosos, para sus particulares intereses y crecimiento. Necesitamos reorientar producciones y no desperdiciar recursos que son de todos. Adem谩s las religiones cuentan con recursos para favorecer juntas el progreso de una alianza 茅tica que promueva el respeto y el cuidado de la creaci贸n. Sea como fuere, tenemos que activar la creatividad en la construcci贸n de un futuro saludable y pac铆fico, siendo sensibles a la voz de los marginados y comprometi茅ndonos, cada cual desde su misi贸n, para idear un espacio diferente, con el valor de sentirnos rama de un tronco com煤n.
La unidad de la familia humana debe hacerse realidad con ese destino poblacional gen茅rico. Al fin y al cabo, todos somos responsables de lo que sucede en cualquier rinc贸n del globo. Naturalmente, no todo ha de supeditarse a un marco legislativo adecuado y neutral, sino tambi茅n a la calidad humana de cada ciudadano, al compromiso perseverante de toda persona a trabajar globalmente, consciente de un cumplimiento cooperante. En este sentido, nos alegra infinito que Am茅rica Latina avance en el reconocimiento de la sociedad del cumplimiento y de la igualdad de g茅nero. La XV Conferencia Regional sobre la Mujer de Am茅rica Latina y el Caribe, concluy贸 recientemente con una clara apuesta por crear pol铆ticas que reconozcan y ayuden a ejecutar el derecho de las personas a cuidar, a ser cuidadas y a ejercer el autocuidado sobre la base de los principios de conformidad, universalidad y corresponsabilidad. En un mundo lleno de conexiones, cuesta entender que perdamos el sentido de la consideraci贸n hacia nuestro propio an谩logo y a煤n sigamos con el desafecto entre manos. Las inmoralidades del mundo y de la historia se curan, no con m谩s le帽a al fuego, sino con m谩s abrazos conciliadores y con otro aliento reconciliador. No olvidemos que somos todos corresponsables. Lo subrayo.
corcoba@telefonica.net
13 de noviembre de 2022.-

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