𝗖𝗿ó𝗻𝗶𝗰𝗮, 𝙀𝙡 𝙋𝙖𝙘𝙩𝙤 𝙚𝙣 𝙀𝙡 𝙋𝙖𝙣𝙩𝙖𝙣𝙤


 Jorge Valdez Reycen

--Te quiero un chingo!! –le dijo, muy emocionado, y se fundieron en un abrazo, que fue sellado con aplausos. 
Invitados por Ángel Aguirre Rivero a su rancho “El Pantano”, en las afueras de Ometepec, rumbo a Xochistlahuaca, se dieron cita Héctor Astudillo Flores, Mario Moreno Arcos, Manuel Añorve Baños, Alejandro Braco Abarca, Pilar Vadillo, Alberto Catalán, Ignacio Pachuca, Yanelli Hernández Martínez, Ricardo Astudillo Calvo, Rafael Navarrete Quesada, Julieta Fernández Márquez… una plana mayor arropada por presidentes municipales de Xochistlahuaca, Ometepec, San Marcos, Zihuatanejo…
Almejas, ostiones, tamalitos de chipile, cochinita pibil, bazo de menudencias… whiskey, tequila, cerveza, trío, demostración de monta ecuestre con caballos bailadores… pero en el plato fuerte la emotividad se desbordó por toda la mesa.
Lo que hace más de 60 años fue una fábrica de aguardiente, porque se cosechaba caña de azúcar, con Don Delfino y Doña Lola al frente, se convirtió en un rancho ganadero y lo heredó Ángel Aguirre Rivero. “Aquí jugábamos”, recordó con nostalgia.
Pero vamos por el inicio. Al principio Aguirre, Mario y Héctor quedaron maravillados por la sincronía del jinete con el caballo tordillo Andaluz, al compás del “Querreque”. 
Pasaban las dos de la tarde de este miércoles santo lleno de recuerdos –en 1996 se desplomó la plaza de toros, causando un trágico saldo y era un mismo miércoles de arranque de la feria— ya estaban servidos los tamales y los caballitos de tequila.
En eso estaban cuando llegó Manuel… el rostro de Héctor no escondió la sorpresa, como tampoco el movimiento de sus hombros hacia el frente, encorvado… Aguirre lo tranquilizó: “Esta fiesta es para ti”… Mario atisbó callado. El flamante coordinador de los Senadores del PRI saludó a toooodos. Notó las reacciones… Se sentó tres sillas lejos de Héctor, junto a Ricardo.
No pasaron ni 20 minutos, cuando Héctor y Manuel estuvieron codo a codo.
Los Motivos
Aguirre pronunció un mensaje cargado de emotividad, evocando pasajes juveniles y los alternó con su tiempo en la gubernatura por dos periodos. Desde el trágico desplome “como fichas de dominó” de aquella plaza de toros mal armada y no soportó el peso de cientos de asistentes al jaripeo inaugural de la Feria, con padrino de lujo que recién había tomado posesión menos de un mes antes.
 --Aquí están tus amigos verdaderos, porque tanto tú, como yo, sabemos que cuando existe el poder llegan muchos… pero cuando ya no lo tienes, se van. Hoy, aquí están tus verdaderos amigos!! Por eso te invité ésta comida, que simboliza un acto de reconocimiento a quien cumplió su encargo con buenos propósitos y buenos resultados.
Aplausos y más aplausos de unos 80 asistentes. La figura del dos veces gobernador de Guerrero (1996-1999 y 2011-2014) citaba y medía las reacciones de todos. Héctor se puso de pie y abrazó con emoción a Ángel. Los recuerdos iban y venían. Frases llenas de afecto, se prodigaron.
Héctor habló de su muy cercana amistad con Ángel. Vivencias juntos, añoranzas compartidas y una charla que se extendió por casi tres horas.
Cuando la emotividad ya no se podía contener, vino Manuel y lo expresó, al más puro estilo costachiquense: “Te quiero un chingo, Héctor!!”  Y se fundieron en un abrazo más que político, de reconciliación, de amistad y de complicidad por lo que… necesariamente vendrá.
Aplausos y más aplausos.
Esta es la unidad que reclaman los guerrerenses de sus políticos –rubricó Aguirre, en su paternal gesto, que todos le conocen. Incluso sus críticos.
Aguirre desparramó la mirada entre alcaldes y alcaldesas, diputados y diputadas, para volver a mirar a Héctor y Manuel con aprobación y satisfacción. Tomó agua –ya no toma alcohol, me confesó en la entrevista pasada.
La despedida
Héctor Vicario se voló la barda con la conocida anécdota de las ¡200 guayaberas!... pero dejó el mensaje de Rubén Figueroa Alcocer: “¡Puestos a lo que venga!”.
Mario, igual, seguido y arropado por la tierna mirada de Enei, su esposa. 
--¡Vamos a la feria! –alguien soltó. Y si ya saben cómo son… pus qué!!!  Vamos pué…
El Pacto en El Pantano quedó sellado entre abrazos y esa emotividad que no cupo en la mesa, se desbordó y dejó en firme lo que se cuece a fuego lento, como los tamales de chipile… ¡Pero qué sabrosos, PTM!!!
#QuédateEnCssa🏡💙

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