𝗖𝗼𝗻 𝗕𝘂𝗲𝗻𝗮 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶ó𝗻


𝙈𝙪𝙣𝙞𝙘𝙞𝙥𝙞𝙤 𝙛𝙖𝙡𝙡𝙞𝙙𝙤

Juan Manuel Millán 
El próximo domingo 2 de junio tendremos en la urna los segundos más importantes del futuro de nuestra vida política, y la valiosa posibilidad de castigar o premiar con el voto a los gobernantes del actual municipio fallido.
El "hubiera" no existe.   Y al momento de tener la boleta en la mano, hay unos segundos para hacer historia, luego  hacer una reflexión en la que impere el interés colectivo y no el interés personal o de grupo.
Pensar que el hartazgo general es evidente:  que tenemos una sociedad acapulqueña que vive  con miedo, que ve como a diario se comenten delitos comunes y no existe prevención del delito, a pesar del centenar de patrullas por las que anualmente se pagan millones de renta.
Nadie quisiera darle la razón al francés Joseph de Maistre, quien dijo una frase lapidaria hace dos siglos y que se la etiquetamos al referirnos a gobiernos como el de Abelina: "el pueblo tiene al gobierno que se merece". 
Nadie le puso una pistola en la sien al elector para obligarlo  a votar por la alcaldesa porteña Abelina López Rodríguez. Si hubo responsables del experimento que mal hicieron con  la oaxacaqueña, pero existe el arrepentimiento; votar por más de lo mismo se entendería como una sociedad masoquista, conformista y servil.
Hay quienes consideran que nuestra generación de adultos, no fue lo suficiente capaz para construir una  ciudadanía participativa, sino de crear una generación atenida a los programas sociales y a las migajas de obritas que ofreció el gobierno mediocre de Abelina, ejemplos sobran.
Ya sabíamos que siendo candidata la alcaldesa porteña, tenía en su haber un historial gris en cuestiones legales: contaba con más de una docena de averiguaciones por el delito de despojo y al menos cinco carpetas de investigación se encontraban vigentes al momento de ser electa. Vimos cuando aceptó ser corrupta luego de haber dicho que sobornó a un Juez con 20 mil pesos.
Todos sabemos  que puso en riesgo la vida de dos elementos de MARINA, al ponerlos a disposición del cuidado de un Senador cuando se les vio por última vez.
Abelina tiene pendientes con la Auditoria Superior del Estado por su ineficiente administración, y no es algo que se desconozca.
Sabemos que tambien ella ha puesto en riesgo la vida de lo reporteros, al señalar que son quienes informan a la  delincuencia organizada lo que ocurre, motivo por el cual fue denunciada en la oficina de Defensa de los Derechos Humanos de Guerrero por un grupo de reporteros.
Desde luego que en el desgaste natural del ejercicio público,  la ahora candidata por la reelección, se hace la víctima porque recibe acusaciones que considera la comisión de un delito, como por el hecho de no ser nada agraciada y que incluso ha tenido que recurrir al botox. Y no se diga de sus gustos por personas del mismo sexo y de no ser nativa de Acapulco. 
Esos señalamientos son muy recurrentes en la presente campaña, a los que se suman los deseos de su muerte, lo cual desde luego no se justifican.
Sin embargo, considerándose victima, esconde su deshonestidad, los señalamientos de corrupción, la negligencia, la incapacidad para gobernar y la mediocridad. Eso también merece un castigo, por lo menos, la sanción del voto en las urnas.
Es cierto que el Acapulco de los años gloriosos, del turismo  internacional, de las grandes luminarias del cine y el de los magnos eventos internacionales, no volverán. Al destino turístico se lo acabaron las malas administraciones y las torpezas de Abelina, que vinieron a darle la estocada final. 
Antes del huracán Otis, ya existía la negligencia y la ineficacia de este gobierno fallido.
Este 2 de junio es la oportunidad de volver a construcción de ciudadanía, ya que nadie en su sano juicio podría emitir su sufragio aceptado que haya la reelección de un gobierno fallido que no ofreció seguridad a sus ciudadanos, que no mejoró la calidad de los servicios públicos como el agua, el drenaje, el prometido saneamiento, el pésimo  alumbrado público que tuvo que arreglar CFE, los semáforos que de por sí no servían y recolección de basura que se negó durante la contingencia del Otis 
Por el contrario, pasamos de recibir un mal servicio con Adela Román a un servicio mediocre con Abelina, propio de su marcada ineptitud en el ejercicio público.
Con la construcción de ciudadanía, no habría municipios fallidos como el de Acapulco. Habría electores conscientes, con valor y dignidad para no aceptar migajas de obritas que duran en proceso los 3 años de gobierno.
Pero con todo ello, hay algunas asociaciones de hoteleros y algunos empresarios restaurarlos muy serviles que se arrastran para decir que en Acapulco se merece a Abelina por otros 3 años.  
Hagamos ciudadanía saliendo a votar este 2 de junio. (𝘊𝘪𝘣𝘰𝘭𝘢7𝘕𝘰𝘵𝘪𝘤𝘪𝘢𝘴).

  #𝘝𝘰𝘵𝘢𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢𝘴🗳️

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