饾棓饾椆饾棿饾椉 饾棤谩饾榾 饾棨饾槀饾棽 饾棧饾棶饾椆饾棶饾棷饾椏饾棶饾榾
饾樉饾櫎饾櫍饾櫒饾櫂饾櫈饾櫄饾櫍饾櫓饾櫄饾櫒 饾櫃饾櫄 饾櫔饾櫍 饾櫕饾櫈饾櫕饾櫈饾櫑 饾櫄饾櫍 饾櫂饾櫎饾櫍饾櫂饾櫈饾櫄饾櫍饾櫂饾櫈饾櫀:饾櫄饾櫋 饾櫅饾櫔饾櫍饾櫃饾櫀饾櫌饾櫄饾櫍饾櫓饾櫎 饾櫃饾櫄 饾櫋饾櫎饾櫒 饾櫂饾櫎饾櫍饾櫒饾櫄饾櫍饾櫒饾櫎饾櫒
“饾槇饾樄饾槳饾槹饾槷谩饾樀饾槳饾槫饾槩饾槷饾槮饾槸饾樀饾槮, 饾槸饾槹 饾槱饾槩饾樅 饾槷谩饾槾 饾槻饾樁饾槮 饾樁饾槸 饾槩饾樂饾槩饾槸饾槫饾槮: 饾槶饾槩 饾槫饾槹饾槰饾槸饾槳饾槫饾槳贸饾槸 饾槩饾槶 饾槾饾槮饾槼饾樂饾槳饾槫饾槳饾槹 饾槬饾槮 饾槶饾槩 饾槮饾槸饾樀饾槮饾槼饾槮饾樆饾槩; 饾槫饾槹饾槷饾槹 饾樀饾槩饾槷饾槺饾槹饾槫饾槹 饾槱饾槩饾樅 饾槷谩饾槾 饾槻饾樁饾槮 饾樁饾槸 饾槬饾槮饾槾饾槩饾槼饾槼饾槹饾槶饾槶饾槹: 饾槮饾槶 饾槬饾槹饾槸 饾槬饾槮 饾槶饾槩 饾槳饾槸饾槾饾槺饾槳饾槼饾槩饾槫饾槳贸饾槸 饾槩饾槶 饾槾饾槮饾槼饾樂饾槳饾槫饾槳饾槹 饾槬饾槮 饾槶饾槩 饾槮饾槸饾樀饾槼饾槮饾槰饾槩”.
=============================
V铆ctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Espa帽ol
=============================
Nos hemos globalizado y, eso, est谩 muy bien; ahora nos falta sustentarnos en el verdadero amor, conocedores de que el esp铆ritu fraterno, es lo que nos obliga a desvivirnos por vivir la acci贸n colectiva, como fuerza orientadora para lograr la concordia, desde el abecedario del respeto mutuo y el lenguaje de la tolerancia. En consecuencia, ha llegado el momento, tan precioso como preciso, de activar la pausa, para o铆rnos y vernos junto al mejor libro de moral que llevamos en nuestro fuero interno, lo que conlleva prioritariamente a recogerse y acogerse unos en otros; puesto que, nuestra historia humana, tambi茅n tiene un destino com煤n. Desde luego, esta nueva era debe volcarse en lo aut茅ntico, comenzando por asegurar a todo ser humano una existencia conforme a su dignidad.
El relativismo no es la soluci贸n y la falsedad nos deja sin percepci贸n. Aprendamos a desenmascarar, el verdadero peligro destructor, ese que radica en cada uno de nosotros, pues disponemos de instrumentos cada vez m谩s poderosos, capaces de llevarnos tanto a la ruina como a las m谩s altas conquistas. Es cuesti贸n, entonces, de tomar reparo. Esto hace que nos descubramos, acus谩ndonos a nosotros mismos, por no haber sido capaces de aprender a reprendernos. Sin duda, necesitamos tiempo para nosotros, para la reflexi贸n 茅tica y la clemente faena, sobre todo a la hora de abordar nuestros propios retos. De lo contrario, germinar谩 la furia irresponsable, al no haber trabajado por mantener viva esa peque帽a chispa iluminadora de fuego celeste, que puebla los interiores para poder discernir.
Axiom谩ticamente, no hay m谩s que un avance: la cognici贸n al servicio de la entereza; como tampoco hay m谩s que un desarrollo: el don de la inspiraci贸n al servicio de la entrega. Pero, ¡cuidado!, esto no significa seguir al inter茅s del propio yo, haciendo lo que me conviene. ¡No es esto! Realmente, la sabidur铆a radica en ese espacio 铆ntimo, donde confluye la verdad con la bondad, el esp铆ritu donante con la suma de labores conjuntas, hasta volvernos ciudadanos dispuestos a trabajar: coraz贸n con coraz贸n y sin coraza. La quietud, en efecto, no se consigue mediante el equilibrio de fuerzas y de beneficios, se alcanza m谩s bien con la confianza que nos inspiran sentimientos humanitarios. Por otra parte, una sociedad es noble y respetable por su apego a los principios fundamentales.
Por ello, es vital que la ciudadan铆a tome conciencia de que estamos viviendo situaciones verdaderamente crueles e inhumanas. El primer cambio es de conciencia, de que la justicia social se ajuste a la diversidad cultural, dando visibilidad a los m谩s vulnerables. Tambi茅n hay que frenar los discursos de odio; si es preciso usando la inteligencia artificial o patrullando las redes sociales, para detectar y frenar el ciberacoso y la violencia digital. Adem谩s, quiz谩s tengamos que continuar educando para la sociabilidad, considerando algo tan vital, como que no se pierda un solo talento por falta de oportunidades. Lo que nos recuerda, asimismo, que tenemos que salir de este mundo de barbarie o este mundo pondr谩 fin a la humanidad.
Hay que enamorar al mundo, en comuni贸n de servicio. Urge, por ende, que todos fomentemos una cultura de paz con amor y lo hagamos activando la voz del alma. Tan s贸lo hay que proceder, con unas entretelas puras, a promover una conciencia global, que de sanaci贸n a un mundo fracturado y peligroso, en el que nadie es nada por s铆 mismo, sin los dem谩s. Nos precisamos todos. De modo que, cuando hablamos de cuidar la casa com煤n que es el planeta, acudamos a ese m铆nimo de noci贸n universal y de preocupaci贸n por el cuidado mutuo. Porque si alguien tiene algo que ofrecer, para dar vida, es porque ha logrado una altura moral que le permite transcenderse para s铆 y para sus an谩logos. L贸gicamente, cualquier ciudadano de bien, prefiere perder el honor antes que la sensatez.
corcoba@telefonica.net
02 de abril de 2025.-
#饾槍饾樄饾槳饾槰饾槳饾槼饾槶饾槮饾槉饾槶饾槩饾樁饾槬饾槳饾槩饾槫饾樁饾槷饾槺饾槶饾槩.
Comentarios
Publicar un comentario
Muchas gracias por leer La Cr贸nica, Vespertino de Chilpancingo, Realice su comentario.