𝗦𝗲𝘃𝗲𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗿𝗿𝘂𝗽𝗰𝗶ó𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮𝘀 𝗮𝗿𝗺𝗮𝗱𝗮𝘀
Fernando Hinterholzer Diestel
Uno de los grandes retos del segundo piso de la 4T, es combatir y erradicar “huachicoleo fiscal”. En los últimos 7 años, este fenómeno creció, impulsado por grandes actores que aprendieron a mezclarse con la vida pública —o que ya formaban parte de ella—, cuando en la realidad operan redes criminales que no trafican drogas, pero sí poder y dinero. Hace días, un operativo exitoso derribó un engranaje que había dado maromas desde la administración anterior, en el cual cayeron altos mandos navales. Negar la realidad de una verdad innegable es uno de los sustentos fundacionales de Morena y su 4T. No aceptar el bosquejo de la edificación de una economía alterna llevado a cabo desde la más alta esfera del poder en el sexenio pasado, no es inadmisible y verdaderamente reprobable desde cualquier ángulo. La minuciosa red de corrupción tejida alrededor del huachicol fiscal a gran escala es una muestra de un escándalo de proporciones gigantescas, nunca visto antes en las administraciones del PRI y del PAN. Y además cometido por elementos de la Marina Armada de México. El tamaño del quebranto durante de siete años operado en complicidad de empresarios y una privilegiada cadena de funcionarios federales, estatales, municipales, aduanales y miembros de la secretaria de la Marina ha sido un fraude monumental a la Hacienda Pública del país y hoy esa multitud de personas se encuentran en el centro del desprestigio y corrupción. La deshonestidad al mentir actuando inmoralmente exhibiendo una cínica indiferencia y soberbia ante las críticas los retrata de cuerpo entero.
No obstante, la pestilencia huachicolera choca con esa cúpula morena encuadrada por la gran sospecha de querer salvarse a toda costa. No alcanza a vociferar la estúpida versión de que el expresidente AMLO todo lo sabía. Los mandos navales, civiles y empresariales no sabían lo que pasaba frente a sus narices. Millones de litros asegurados, decomisados en barcos y FFCC y nadie supo nada. La prepotencia de sentirse superiores, raíz de su altivez, del afán de poder y de la incompetencia para reconocer límites. Intentar proteger, desde la conferencia mañanera al anterior gobierno hoy en el epicentro del relato de haber sido un narcoestado, da muestras de un innegable miedo al pretender ocultar el escándalo. No es posible defender a una institución como la Secretaría de Marina diciendo desde “el pulpito mañanero” que es “inmaculada” dejando fuera de la responsabilidad a su alto cuerpo. Para la 4T, la rendición de cuentas es una simulación arropada por un genuino temor. Con ello, anulando el miedo a las consecuencias la red de vínculos en esta trama huachicolera buscará por todas las vías, la impunidad. Las extrañas muertes de marinos involucrados en la trama quizá muestren una toma de decisiones más graves en el contexto donde a pocos días de la visita de Marco Rubio al Palacio Nacional.
Escogieron el momento, la certeza y el relato de una línea de encubrimiento con los carteles criminales. El proceso es claro. El gobierno de Sheinbaum y su coadjutor de Palenque fueron estratégicamente seleccionados para la detonación de conflictos que afectan en gran medida la confianza de la población. La 4T es vista como una amenaza geopolítica para la región. Las acciones militares simbólicas del gobierno de Donald Trump no dan lugar a dudas. El tozudo discurso gringo confirma que no habrá límites contra las organizaciones narcoterroristas y da pie para aumentar el uso de su fuerza. El golpe contra las operaciones globales del cártel de Sinaloa llevada a cabo por la DEA, son el resultado de los testimonios y detalles de sus líderes hoy testigos protegidos de la justicia norteamericana. El pronóstico de esa información combinada con la del CJNG y su “cuento chino” huachicolero, coloca a la presente administración en el centro de gravedad de la implosión y corrupción morena. En este contexto, el nepotismo y la contradicción de Ojeda resultan inmorales. Lo probado es que entregó cargos clave a sus sobrinos, y éstos convirtieron su poder en plataforma de corrupción. A pesar de ello, el fiscal Gertz Manero asegura que Ojeda pidió investigarlos. Sin embargo, dando el beneficio de la duda si es que lo solicitó, ¿cómo explicar que después de denunciarlos ascendiera a uno de ellos de puesto. O que el Fiscal lo exonerara al inicio de la investigación.
Esa red no pudo sostenerse sin protección desde arriba. Marinos en puestos estratégicos, como los sobrinos de Ojeda, facilitaron contratos y accesos. El Centro Nacional de Inteligencia bajo Audomaro Martínez guardó silencio. La Secretaría de Gobernación de Adán Augusto López prefirió fortalecer las redes de protección y corrupción política de su grupo tabasqueño. La cereza en el pastel es el fiscal Gertz, que lejos de judicializar el entramado criminal, terminó encubriéndolo. El huachicol fiscal exhibe una cadena de complicidades que asciende hasta las más altas esferas del poder. Cómo es que ni Marina, ni el CNI, ni Segob ni la Fiscalía actuaron durante todo un sexenio O peor aún: quién ordenó que no actuaran. Lo cierto es que el discurso anticorrupción de López Obrador fue el escudo para corromper todo lo que tocó, incluso a la cúpula de la institución más prestigiada: la Marina Armada de México.
ES CUANTO
𝘼𝘿𝘿𝙀𝙉𝘿𝙐𝙈: “Para los chiapanecos las fiestas patrias inician un día antes de la noche del Grito de Independencia, es decir, el 14 de septiembre, día en que se celebra la unión de Chiapas a México. Esta semana se cumplieron 201 años del primer plebiscito del cual se tiene registro en lo que hoy es México. Los resultados de esa consulta dieron como resultado la separación definitiva de Chiapas de las Provincias Unidas de Centroamérica y su anexión a la naciente república federal mexicana”.
“Los archivos históricos del gobierno de Chiapas dan cuenta que “a cabo de un plebiscito, efectuado el 12 de septiembre (de 1824), en el que tuvo como resultado, para ser parte de México de forma definitiva, 96 mil 829 votos; por la unión a Guatemala 60 mil 400, y 15 mil 724 abstenciones (indiferentes), siendo un total de 172 mil 953 votos.” Con los resultados de ese plebiscito, dos días después, detallan los registros del estado, “la federación de nuestra entidad chiapaneca a la nación mexicana, se efectúa hasta el 14 de septiembre de 1824”. Por ello, cada 14 de septiembre se celebra la unión de Chiapas a México, y es la fiesta por excelencia de las comunidades chiapanecas en cualquier parte del territorio nacional, celebrado este día la “chiapanequidad”. Texto aparecido en periódico Excelsior escrito por Héctor Figueroa (14/09/2025).
#𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘔𝘢𝘭𝘺𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘈𝘪𝘳𝘗𝘦𝘰𝘳.
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