𝗦𝗵𝗲𝗶𝗻𝗯𝗮𝘂𝗺 𝗲𝗻 𝗖𝗵𝗶𝗹𝗽𝗮𝗻𝗰𝗶𝗻𝗴𝗼: 𝗥𝗲𝘁ó𝗿𝗶𝗰𝗮, 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝘆 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗲𝘀𝗮𝘀

 "𝘌𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦 𝘴𝘶 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘦𝘴𝘵á 𝘤𝘰𝘯𝘥𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘢 𝘳𝘦𝘱𝘦𝘵𝘪𝘳𝘭𝘢". 𝙂𝙚𝙤𝙧𝙜𝙚 𝙎𝙖𝙣𝙩𝙖𝙮𝙖𝙣𝙖

 *𝘼𝙧𝙖𝙘𝙚𝙡𝙞 𝘼𝙜𝙪𝙞𝙡𝙖𝙧 𝙎𝙖𝙡𝙜𝙖𝙙𝙤.CHILPANCINGO, GRO., 22 de Septiembre de 2025.--La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Chilpancingo el 19 de septiembre de 2025 no fue simplemente un acto protocolario. Fue una puesta en escena política cargada de simbolismo, memoria histórica y reafirmación ideológica.
En el Polideportivo de la capital guerrerense, ante unas diez mil personas, la mandataria nacional desplegó un discurso que buscó conectar emocionalmente con el pueblo, legitimar su proyecto político y reforzar la narrativa de transformación que ha caracterizado al movimiento de Morena desde 2018.
𝗘𝗟 𝗘𝗟𝗢𝗚𝗜𝗢 𝗬 𝗟𝗔 𝗟𝗘𝗔𝗟𝗧𝗔𝗗 𝗜𝗡𝗦𝗧𝗜𝗧𝗨𝗖𝗜𝗢𝗡𝗔𝗟
Uno de los primeros gestos de Sheinbaum fue reconocer públicamente a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda como “una gran gobernadora”, agradeciéndole su trabajo. Este elogio no solo refuerza la imagen de unidad dentro del partido gobernante, sino que también sirve como respaldo político en un estado históricamente complejo, marcado por la violencia, la desigualdad y la desconfianza institucional.
La presidenta buscó proyectar cohesión y continuidad, elementos clave para sostener la legitimidad de su administración en los estados.
𝗟𝗔 𝗖𝗥Í𝗧𝗜𝗖𝗔 𝗔𝗟 𝗣𝗔𝗦𝗔𝗗𝗢: 𝗡𝗘𝗢𝗟𝗜𝗕𝗘𝗥𝗔𝗟𝗜𝗦𝗠𝗢 𝗬 𝗙𝗥𝗔𝗨𝗗𝗘𝗦 𝗘𝗟𝗘𝗖𝗧𝗢𝗥𝗔𝗟𝗘𝗦
El eje central del discurso fue la condena a los 36 años de neoliberalismo, periodo que Sheinbaum calificó como una etapa de exclusión, pobreza y privilegios para unos cuantos. Al afirmar que “lo bueno llegó al poder en 2018”, la presidenta no solo exaltó la figura de Andrés Manuel López Obrador, sino que también estableció una línea divisoria entre el pasado y el presente, entre el viejo régimen y la “transformación”.
En este marco, evocó episodios de fraude electoral, mencionando al senador Félix Salgado Macedonio como víctima directa en 1999, y recordando el controvertido proceso de 2006. Estas referencias no fueron casuales: apelan a la memoria colectiva de agravios y buscan reforzar la narrativa de justicia histórica que sustenta el proyecto de Morena.
𝗟𝗢𝗚𝗥𝗢𝗦 𝗦𝗢𝗖𝗜𝗔𝗟𝗘𝗦 𝗬 𝗖𝗜𝗙𝗥𝗔𝗦 𝗖𝗢𝗠𝗢 𝗟𝗘𝗚𝗜𝗧𝗜𝗠𝗔𝗖𝗜Ó𝗡
Sheinbaum presentó cifras que, según su gobierno, evidencian avances significativos: 13.5 millones de personas salieron de la pobreza, el salario mínimo aumentó 135% en siete años, y más de 1.4 millones de guerrerenses reciben apoyos directos.
La inversión en programas sociales en Guerrero asciende a 35 mil millones de pesos. Estas estadísticas, aunque impactantes, deben ser analizadas con cautela: ¿Reflejan una transformación estructural o una política asistencialista que aún no resuelve las causas profundas de la desigualdad?
Además, se mencionó la reconstrucción de 29 puentes afectados por fenómenos naturales, lo que refuerza la imagen de un gobierno presente ante la emergencia. Sin embargo, la infraestructura sigue siendo una deuda histórica en Guerrero, y los retos van más allá de la reconstrucción puntual.
𝗥𝗘𝗧Ó𝗥𝗜𝗖𝗔 𝗗𝗘𝗟 𝗣𝗨𝗘𝗕𝗟𝗢 𝗬 𝗦Í𝗠𝗕𝗢𝗟𝗢𝗦 𝗜𝗗𝗘𝗢𝗟Ó𝗚𝗜𝗖𝗢𝗦
El discurso estuvo impregnado de frases emblemáticas del ideario morenista: “Por el bien de todos, primero los pobres”, “No puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, y “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. Estas expresiones, aunque poderosas, corren el riesgo de convertirse en fórmulas vacías si no se traducen en políticas públicas efectivas y sostenibles.
La presidenta concluyó con una promesa de fidelidad: “No habrá divorcio con el pueblo”. Esta afirmación, cargada de emotividad, busca consolidar un vínculo simbólico entre el gobierno y la ciudadanía. Pero en un país donde la desconfianza hacia las instituciones es profunda, el verdadero reto será convertir esa promesa en una relación tangible, transparente y participativa.
La visita de Claudia Sheinbaum a Chilpancingo fue una reafirmación de principios, una evocación del pasado y una promesa de continuidad. Sin embargo, el discurso, aunque sólido en retórica, deja abiertas interrogantes sobre la profundidad de los cambios estructurales en Guerrero y en el país.
𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘 𝗟𝗔 𝗥𝗘𝗧Ó𝗥𝗜𝗖𝗔 𝗗𝗘𝗟 𝗖𝗔𝗠𝗕𝗜𝗢 𝗬 𝗟𝗔 𝗘𝗫𝗜𝗚𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗥𝗘𝗦𝗨𝗟𝗧𝗔𝗗𝗢𝗦
La transformación no puede depender únicamente de la narrativa; debe sustentarse en resultados verificables, en justicia social efectiva y en una ciudadanía empoderada. Solo así se evitará que el vínculo con el pueblo se convierta en una ilusión más dentro del largo historial de promesas políticas.

"𝘓𝘢 𝘱𝘰𝘭í𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘣𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘭 𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦 𝘭𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘢𝘳𝘪𝘰". 𝗥𝗶𝗰𝗮𝗿𝗱𝗼 𝗟𝗮𝗴𝗼𝘀.
*𝙋𝙚𝙧𝙞𝙤𝙙𝙞𝙨𝙩𝙖, E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

#𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘔𝘢𝘭𝘺𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘈𝘪𝘳𝘗𝘦𝘰𝘳.

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