𝗖𝗼𝗿𝗿𝘂𝗽𝗰𝗶ó𝗻 𝗴𝗮𝗹𝗼𝗽𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗽𝗮í𝘀
Fernando Hinterholzer Diestel
El último año del gobierno de López Obrador cerró, con 65,000 millones de pesos en gasto publico por aclarar. El tema de huachicol con la secretaria de Marina en el primer gobierno de la 4T es escandaloso por decir lo menos. Al conocer el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 donde se coloca a México con 27 puntos de 100 posibles y en la posición 141 de 182 países, nos debemos de preguntar los mexicanos, cual es la causa de ese crecimiento exponencial del cáncer de la corrupción. Los graves resultados obtenidos por México, descubren las graves fallas estructurales de control, fiscalización, sanción y rendición de cuentas de los recursos públicos federales y las instituciones en el gobierno obradorista. Lo que hoy observamos en el IPC 2025 da cuenta, entre otras cosas, de fallas concretas en las que las instituciones mexicanas pudieron y debieron jugar un papel central. Ahí encontramos cuatro problemáticas que ha ido enraizándose en nuestro país.
El primero de ellos, es la corrupción fiscal, que se deja ver con casos de gran corrupción como el multicitado huachicol fiscal. Con una pérdida estimada de 610 mil millones de pesos, pone en evidencia esquemas complejos de evasión y redes de corrupción que no fueron detectadas oportunamente y que hasta el día de hoy desconocemos si se están controlando. El segundo la impunidad estructural, ya que no solo no se castiga, ni siquiera se denuncia. Solo 7 de cada 100 casos de corrupción administrativa reciben sanción, por ello somos uno de los países con más altos niveles de impunidad, sobre todo en las esferas más altas de la política mexicanas. El tercero, la falta de integridad de la clase gobernante. Es común leer a diario sobre una gobernadora, un senador, autoridades del presente y del pasado involucradas en escándalos de falta de integridad. En los últimos días, propios y extraños han acusado a la cúpula del partido Morena de tráfico de influencias, corrupción, extorsión, ilícitos, entre otras linduras. El cuarto es la contratación pública capturada: la falta de verificación de beneficiarios finales y de interoperabilidad de datos facilita la captura de los procesos de compra pública.
Cleptocracia es un concepto de la teoría política para describir a un gobierno compuesto por líderes corruptos que utilizan su poder político para robar los recursos económicos de la población que gobiernan, a diferencia de la oligarquía que busca justificaciones cuasi teóricas basados en la extrapolación de conceptos de la biología, la economía e incluso producto de la ciencia ficción como la Ley de Sturgeon para sugerir que un selecto grupo de potentados detente las capacidades productivas de una nación, los cleptócratas se enriquecen no con base en la explotación, sino de manera secreta (aunque no discreta) a través de sobornos, cobro de favores políticos, tráfico de influencias y la transferencia y adjudicación directa de recursos públicos con base en jurisdicciones corruptas, opacas, leoninas; por si esto fuera poco, sus miembros a menudo quedan en la impunidad, que se basa en la insuficiencia del derecho, como disciplina humana, que permite legalizar aquello que no es legítimo.
El otorgamiento de contratos de obra pública, o de proveeduría de insumos para instituciones gubernamentales-, hoy en tiempos de la 4T son asignados de forma directa y sin licitación. Esto conlleva altísimas posibilidades de corrupción. El combate a la corrupción exige voluntad política, compromiso total y absoluto y además, congruencia de quien se ostenta como paladín del combate a la corrupción, lo cual, no se percibe en este gobierno que se autodenomina de la “Cuarta Transformación”. Por último, el combate a la corrupción sólo puede tener éxito cuando quien lo promueve lo aplica primero entre quienes le rodean. Eso constituye un acto de autoridad moral y congruencia que permea desde arriba, hacia los niveles bajos de la estructura gubernamental y por ello llega a impactar la vida cotidiana de la sociedad. Menos demagogia y más acciones moralmente sustentadas, es lo que hoy necesita México para acabar con la corrupción. Sin embargo, ello no se podrá lograr debilitando a las autoridades autónomas que hoy garantizan la transparencia, valor universalmente aceptado como herramienta fundamental del combate a la corrupción.
En diversos espacios académicos se preguntan si México es un país por antonomasia corrupto, si tenemos un “gen maligno de la corrupción” o si el problema nos deviene de la Colonia. En realidad, ninguna de estas premisas es cierta: las y los mexicanos somos tan íntegros como los finlandeses o daneses, y tan corruptos como ellos. No es una cuestión de geografía ni de herencia colonial. Tampoco podemos esconder el problema estructural y profundo en el que se ha convertido la corrupción en el territorio mexicano, ni cómo sus tentáculos han traspasado fronteras, haciendo que el producto de delitos y faltas administrativas haya encumbrado monetariamente a familias enteras y levantados emporios ilegales alrededor de la impunidad, “los famosos nuevos ricos del obradorato”.
Durante el año 2025, conocimos a uno de los casos más graves de lo que considero crimen organizado y corrupción. El huachicol fiscal dio cuenta de que incluso las fuerzas castrenses son susceptibles de generar pactos y “negocios” que favorecen a particulares por encima del bien común. Así, en septiembre de 2025 se arrestó a miembros de la Marina, incluido un vicealmirante, relacionados con una red de evasión fiscal en combustible que involucraba a altos mandos militares y funcionarios. Lo aparatoso del caso levantó ámpula en el más alto nivel político en México y en varios países socios comerciales. Sin embargo, lo relevante no se ha tocado: todo el dinero, que asciende a más de 600 mil millones de pesos solo en el último año, tiene un paradero desconocido, varios comunicadores aseguran que fue a parar al proceso electoral del año 2024, para hacer ganar a la candidata oficial Sheinbaum. y ahora ya se sabe quiénes son los personajes que operaron una red de corrupción de tal magnitud en México, y muchos son gobernadores, otros senadores y diputados, y algunos mas miembros de la alta burocracia.
La percepción de corrupción afecta profundamente el clima de negocios. Según el Foro Económico Mundial, la corrupción es el factor más problemático para hacer negocios, incrementando costos operativos hasta en un 10%. El combate efectivo a la corrupción sigue siendo un pendiente en el país y se suma a los desafíos que enfrenta el gobierno si en verdad queremos atraer inversiones de calidad y de largo plazo y lograr los niveles de crecimiento y bienestar que el país merece.
ES CUANTO
𝘼𝘿𝘿𝙀𝙉𝘿𝙐𝙈: En Suchiate, la Secretaría de Marina, a cargo de Raymundo Morales, frenó un intento de ingreso de huachicol desde Guatemala. Hubo tensión, jaloneos y disparos disuasivos al aire, pero la frontera sur ya no es tierra sin ley. El gobierno de Chiapas ha reforzado la coordinación con la Federación para contener tráfico ilegal y combustible que abastecen a los criminales. Lo ocurrido exhibe el reto operativo en una zona históricamente porosa, pero también la decisión de no dejarla a merced de contrabandistas
#𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘔𝘢𝘭𝘺𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘈𝘪𝘳𝘗𝘦𝘰𝘳.
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