Puebla:Enojo, ansiedad, caos en transporte, provoca crónico estrés


PUEBLA, PUE., 13 de Febrero de 2026.—El sobrecupo en el transporte público ante la ausencia de algunas unidades tienen un impacto directo en el estrés diario de la población como parte de las deficiencias  se ha agudizado en el estado de Puebla.
Todo lo anterior es producto de las deficiencias del transporte público del estado de Puebla, agudizadas por los largos tiempos de espera, la insuficiencia y el mal estado de las unidades, además de los paros en el servicio que se han vuelto frecuentes, tienen un impacto negativo en la salud física y emocional de la población, pues exacerban las posibilidades de padecer estrés crónico. 
En esos términos lo sentenció Giovana Gaytán Ceja, psicóloga de la Universidad Iberoamericana Puebla, y Thelma González López, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).
Ambas coincidieron en que la actual situación en el transporte poblano podría derivar en irritabilidad, enojo constante, ansiedad, frustración recurrente, así como tensión muscular —principalmente en cuello, hombros y espalda— y hasta problemas gastrointestinales. Estudiantes y personas en etapa laboral suelen ser más vulnerables.
Todos se debe a que los usuarios reportan que no llegan a tiempo a sus trabajos, acumulan retardos en la escuela y cancelan compromisos personales por el estrés que les genera no saber si podrán trasladarse con normalidad.
Tanto Gaytán como González coinciden en que la incertidumbre y la falta de control ante un problema externo colocan a estudiantes y trabajadores en un estado constante de alerta. Cuando el caos en el transporte se vuelve parte de la rutina, el desgaste no sólo es emocional, sino también físico.
Estrés deja de ser cotidiano cuando el caos se normaliza: Giovana Gaytán, Ibero Puebla
Las largas esperas de las últimas semanas y el sobrecupo en el transporte público ante la ausencia de algunas unidades tienen un impacto directo en el estrés diario de la población, explicó Giovana Gaytán Ceja, psicóloga de la Ibero Puebla.
Si bien todas las personas experimentan un estrés cotidiano relacionado con cumplir horarios y responsabilidades del día a día, cuando factores como la incertidumbre de si el camión pasará o no, la espera constante y el temor a llegar tarde se repiten todos los días, pueden transformarse en estrés crónico.
A diferencia del estrés puntual —como llegar tarde un día por un imprevisto—, el crónico implica una activación sostenida del organismo. “No es lo mismo que un día me sienta estresada porque se me hizo tarde, a que todos los días sienta ansiedad porque el transporte no pasa y no tengo coche o el tráfico está terrible”, explicó. Esta exposición prolongada mantiene al cuerpo en estado de alerta constante, con producción continua de cortisol.
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales, conocida como la hormona del estrés, que ayuda al cuerpo a responder ante situaciones de alerta al aumentar la energía y mantener activo al organismo; sin embargo, cuando se mantiene elevada por periodos prolongados puede afectar el sistema inmunológico, el sueño, el estado de ánimo y la salud cardiovascular.
La especialista advirtió que esta condición puede detonar irritabilidad, enojo, ansiedad e incluso crisis en personas con dificultades para gestionar emocionalmente la incertidumbre. La población estudiantil o la que está en plena actividad laboral suelen ser más vulnerables, ya que enfrentan mayor presión por cumplir tiempos y responsabilidades.
En el plano físico, el estrés crónico puede manifestarse con tensión muscular, dolores de cabeza, cuello y espalda, así como problemas gastrointestinales como colitis o gastritis. También son frecuentes las alteraciones del sueño y, a largo plazo, un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Ante este escenario, Gaytán recomendó planificar tiempos con anticipación, optimizar los trayectos realizando actividades que ayuden a reducir la tensión —como escuchar un podcast o leer— y buscar alternativas de movilidad cuando sea posible. No obstante, subrayó que, si las afectaciones ya impactan la salud física o emocional, es importante acudir con un especialista.
Incertidumbre y hacinamiento mantienen a la población en hipervigilancia: Thelma González, UPAEP
Para Thelma González López, profesora de la Facultad de Psicología de la UPAEP, el conflicto entre autoridades y concesionarios ha colocado a los usuarios en una situación de desgaste constante, ya que enfrentan un problema que no está en sus manos resolver. La incertidumbre sobre si el transporte pasará o no, explicó, genera una sensación de falta de control que incrementa los niveles de estrés.
El estrés es una respuesta fisiológica y psicológica del organismo ante situaciones que percibe como demandantes o amenazantes. Activa hormonas como el cortisol y la adrenalina para mantener al cuerpo en alerta. Puede hacer que la persona se sienta tensa, irritable, con taquicardia y dificultad para concentrarse; si se prolonga, puede afectar la vida diaria con familiares, compañeros y hasta con uno mismo.
Señaló que cuando las demandas superan los recursos personales para afrontarlas y, además, se repiten diariamente, el organismo permanece en un estado de hipervigilancia. “Si todos los días hay caos, el cuerpo se mantiene en alerta y eso termina por agotarlo”, explicó. Esta condición puede afectar el sistema inmunológico y provocar un desgaste progresivo.
En cuanto a los síntomas físicos, la académica indicó que el estrés crónico suele manifestarse con tensión en cuello y hombros, dolores de espalda, problemas gastrointestinales como colitis nerviosa, alteraciones del sueño y fatiga persistente. “El cuerpo termina pagando la factura del estrés acumulado”, sostuvo.
Subrayó que, aunque es importante desarrollar herramientas individuales de afrontamiento —como técnicas de respiración o reestructuración del pensamiento—, la salud mental también depende del contexto social. “No todo recae en el individuo; el entorno influye directamente”, afirmó, al señalar que el problema estructural del transporte requiere soluciones más allá del esfuerzo personal de los usuarios.
Paros, rutas suspendidas y taxis piratas: el transporte en Puebla desborda el estrés ciudadano
En las últimas semanas, este medio ha documentado de manera constante las voces de la ciudadanía frente a la crisis del transporte público en Puebla. Paros de concesionarios, rutas que dejaron de circular, la implementación de unidades temporales y el proceso de revista vehicular han generado incertidumbre diaria entre usuarios que dependen del servicio para trasladarse a sus trabajos y escuelas.
En recorridos realizados y a través de testimonios recabados, la mayoría de los usuarios coincide en sentirse estresados ante la falta de certeza sobre si habrá unidades, los tiempos de espera y la llegada de nuevas unidades para coadyuvar con la falta.
A este escenario se suma la circulación de taxis piratas y unidades irregulares que, aunque para algunos representan una alternativa ante la falta de rutas, también generan preocupación por la seguridad y la legalidad del servicio.
La combinación de estos factores ha configurado un contexto de tensión cotidiana para miles de poblanos, quienes no sólo enfrentan complicaciones logísticas, sino también un desgaste emocional que, como ya han advertido especialistas, puede escalar a niveles de estrés crónico si la situación se prolonga.
Según datos basados en información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicados en julio de 2023, en el estado de Puebla el 54 por ciento de las personas que utilizan el transporte público para ir al trabajo o a la escuela tardan entre 16 minutos y una hora en llegar a su destino, mientras que 20.4 por ciento dedica más de 60 minutos en sus traslados.
#𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘔𝘢𝘭𝘺𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘈𝘪𝘳𝘗𝘦𝘰𝘳.

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