𝗟𝗮 𝗰𝗮í𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗡𝗲𝗺𝗲𝘀𝗶𝗼 𝗢𝘀𝗲𝗴𝘂𝗲𝗿𝗮 𝘆 𝘀𝘂𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗲𝗰𝘂𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀
Fernando Hinterholzer Diestel
La caída del Mencho seguramente fue producto tanto de un operativo planeado de manera cuidadosa como de una cooperación exitosa con los EEUU: lo que pasó después, sin embargo, no hizo sino poner de manifiesto la vulnerabilidad de una ciudadanía cuyas autoridades no son capaces de sofocar el ataque frontal de un enemigo interno. Los bloqueos se extendieron a lo largo del territorio nacional, sin que las fuerzas del orden pudieran detenerlos: el transporte público se interrumpió, los negocios cerraron sus puertas, la población en general desistió de atreverse a poner un pie en la calle. El domingo 22, el país fue víctima, por primera vez en su historia, de un acto terrorista generalizado.
Terrorismo que cambia, por completo, la situación del país. “La política de abrazos y no balazos”, aplicada por la estúpida administración obradorista, transformo a México en un país en el que las masacres y atrocidades terminaron por volverse parte de lo cotidiano, sin embargo, el operativo para la captura y muerte del “mencho” representaran un parteaguas que marcará el futuro para muchas generaciones. Con el abatimiento de Nemesio Oseguera, alias El Mencho, el Gabinete de Seguridad asestó uno de los golpes más contundentes al crimen organizado en la última década. Y, aunque el operativo al parecer contó con la cooperación de inteligencia estadunidense, también quedó claro que Estados Unidos no tiene por qué llevar a cabo acciones unilaterales en territorio mexicano como cree el presidente Trump que se requiere.
Era de esperarse que el abatimiento del Mencho generara una reacción violenta inmediata del CJNG. De manera coordinada, se registraron incendios de camiones, autobuses, vehículos particulares y comercios en Jalisco, Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Tamaulipas. En varias carreteras federales ocurrieron bloqueos y en ciertas urbes, particularmente en Guadalajara, persecuciones armadas y balaceras aisladas. El otro tema pendiente es desarticular las redes de protección de los cárteles. El CJNG consolidó durante los últimos diez años una red política de gran envergadura en varios estados, sobre todo del centro y el sur del país. Caído El Mencho y con la organización criminal sumamente golpeada, es imperativo avanzar en la desarticulación de esa red para evitar que, como ha ocurrido con otros grupos criminales, se pueda regenerar y volver a crecer bajo cualquier otro liderazgo. Por lo pronto, la muerte de El Mencho es un golpe indiscutible del Ejército mexicano, del Gabinete de Seguridad, del gobierno federal y una demostración palpable de las oportunidades que se abren en la colaboración con la inteligencia de Estados Unidos.
La implosión de un régimen por su alianza con el crimen y la soberbia de su líder no es un accidente, sino una consecuencia predecible. Es el fracaso final de un proyecto de poder que, al renunciar a la ética y a la realidad, renuncia también a su permanencia. La lección es universal: el poder que se sustenta en la sombra y en el ego está condenado a vivir en la oscuridad, y a desaparecer en ella. La verdadera fortaleza de un gobierno reside no en el miedo que inspira ni en la riqueza que roba, sino en la legitimidad que construye y en la humildad de servir, no de dominar. Ignorar esta lección es cavar, con soberbia y complicidad criminal, la propia fosa política.
El gobierno mexicano atraviesa por una complicada situación, después de la muerte de abatir al líder del CJNG.. Los muchos socios están adentro, incluidos las FA y también políticos vinculados al expresidente. La reacción al golpe será de tal magnitud, que las plazas en control del CJNG serán disputadas con sangre y fuego por los sucesores del capo caído. No hay espacio para los titubeos. Pero lo que no se ha dicho aún, y tendría que saberse pronto si la intención es desarticular completamente al Cártel jalisciense, es cuándo comenzarán a investigar y a denunciar a políticos que se aliaron con Nemesio Oseguera y con su grupo para brindarles protección desde el poder, a cambio de financiamientos ilegales o de negocios al amparo del poder. Y ahí es donde vendrá la segunda prueba de fuego para la presidenta Sheinbaum, a la que si bien se le reconoce la decisión de haber ordenado la captura del capo más buscado, con lo que claramente marca una diferencia abismal con la estrategia de seguridad de su antecesor, ahora tendría que continuar en la ruta exigida por Washington para “erradicar” el imperio criminal que construyó en los últimos 15 años en los que El Mencho gozó de impunidad y hasta de protección de autoridades locales, estatales y federales.
Pero el abatimiento de Oseguera es apenas el principio. Lo que sigue para el gobierno mexicano es la etapa más crítica: evitar que los líderes de las distintas fracciones del cartel, se reagrupen o que las facciones remanentes inicien una furibunda ofensiva por el control de la organización. La estrategia deberá centrarse en la desarticulación financiera y la ocupación inmediata de los espacios que servían de base operativa. No basta con eliminar a los líderes del cartel; se requiere una presencia estatal que impida el surgimiento de nuevos “mandos” que pretendan heredar el imperio del terror
A raíz de la narconómina del Mencho, documentada en los documentos encontrados en la guarida de Tapalpa, se ha iniciado una investigación oficial por parte del secretario Harfuch. En los papeles encontrados, quedó trazado el camino a seguir en la segunda etapa del golpe al cártel más poderoso. Alcaldes, jefes policiacos y hasta gobernadores en una decena de estados, fueron sobornados por el CJNG, incluyendo a las administraciones municipales. Lo que era sabido y dado por un hecho de dominio público, adquiere una nueva dimensión como secuela del golpe al crimen dado por el Ejército mexicano. Las redes de corrupción que sostiene las franquicias locales de grupos dedicados desde el trasiego de drogas hasta la trata de personas y la extorsión a empresas, productores y comerciantes pequeños está en la mira.
ES CUANTO
𝘼𝘿𝘿𝙀𝙉𝘿𝙐𝙈: La policía de élite chiapaneca conocida como Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP aparece en la narconómina del abatido capo Nemesio Oseguera Cervantes, en el documento contable se da cuenta de pagos a sicarios de choque, apoyos a autoridades y servicios en los municipios de Chapa de Corzo, Pantelhó, San Cristóbal, Oxchuc, Pueblo Nuevo, Altamirano, Tuxtla, Chenalhó, Mapastepec, Villa Flores y Ocosingo.
#𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘔𝘢𝘭𝘺𝘝𝘢𝘮𝘰𝘴𝘈𝘪𝘳𝘗𝘦𝘰𝘳.
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