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Fernando Hinterholzer Diestel

El pasado 16 de marzo comenz贸 en Washington la primera reuni贸n formal de conversaciones para la revisi贸n del Tratado entre M茅xico, Estados Unidos y Canad谩 -T-MEC. Los tratados comerciales, est谩n hechos justamente para revisarse y actualizarse, pero esta vez el contexto pol铆tico obliga a mirar el proceso con mayor atenci贸n, evidentemente no ser谩 una negociaci贸n f谩cil ni ordinaria. Para M茅xico el T-MEC representa la columna vertebral de su relaci贸n econ贸mica con Estados Unidos. El comercio bilateral supera los 850 mil millones de d贸lares anuales y millones de empleos dependen directa o indirectamente de ese intercambio comercial. De ah铆 que, seg煤n diversas consultas recientes, cerca de 30 sectores productivos mexicanos respalden la continuidad del acuerdo y alrededor del 84% se manifiesten a favor de su permanencia. La raz贸n es clara, sin el tratado, el modelo exportador mexicano quedar铆a seriamente debilitado. 
Como es su estilo, Mr. Trump ha usado los tratados comerciales m谩s como un mecanismo de presi贸n pol铆tica que como instrumentos regulares de integraci贸n econ贸mica. Ya pas贸 durante la renegociaci贸n del primer tratado, TLCAN, cuando la amenaza de cancelarlo se convirti贸 en un recurso recurrente para obtener mayores concesiones. Y seguramente, en esta ocasi贸n no ser谩 distinto, la renegociaci贸n se perfila como terreno propicio para nuevas y mayores presiones. Trump suele negociar desde posiciones extremas, abrir con demandas inaceptables, manteniendo siempre la posibilidad de romper la baraja, con un estilo que no busca generar certidumbre, sino adquirir ventaja. La estrategia del gobierno busca evitar nuevas tensiones comerciales en medio del proceso de revisi贸n del tratado. El objetivo ser谩 defender las reglas actuales del T-MEC y frenar medidas unilaterales que puedan afectar la competitividad de sectores clave como el automotriz, el acero, el aluminio y las autopartes, que concentran buena parte de las exportaciones mexicanas. Hoy en d铆a, cerca del 87% del intercambio comercial entre M茅xico y Estados Unidos se realiza sin aranceles gracias al tratado. En ese contexto, el gobierno mexicano buscar谩 que la revisi贸n del acuerdo no derive en nuevas barreras comerciales, sino en la reafirmaci贸n de un esquema que ha convertido a Am茅rica del Norte en una de las regiones productivas y comerciales m谩s integradas del mundo. La Secretar铆a de Econom铆a expuso que el T-MEC se enfocar谩 en tres ejes cr铆ticos: las reglas de origen, aranceles, y la certidumbre laboral.
La integraci贸n comercial entre M茅xico y Estados Unidos es 煤nica el mundo. Sin embargo, durante a帽os se asumi贸 que esa relaci贸n era, para M茅xico, una debilidad: depender tanto de un solo socio significaba “estar a su merced”. Esa lectura merece revisarse. Hoy, cuando las mesas de negociaci贸n para la revisi贸n del T-MEC, han comenzado, la evidencia sugiere que la ecuaci贸n es bastante m谩s compleja de lo que parece. M茅xico llega a esta renegociaci贸n como un pa铆s que necesita preservar su acceso al mercado estadounidense, pero tambi茅n como una parte del engranaje sin el cual cadenas productivas estrat茅gicas de Estados Unidos no operan: manufactura avanzada, sector automotriz, bienes intermedios, equipo el茅ctrico, maquinaria y alimentos. Por eso, la discusi贸n sobre el T-MEC no puede entenderse bajo la l贸gica de una ruptura. Lo que viene es una negociaci贸n sobre los t茅rminos de una integraci贸n que ya es irreversible: reglas de origen, energ铆a, mecanismos de soluci贸n de controversias, compromisos laborales y el papel que China deber谩 tener o no en la regi贸n. El punto de mayor fricci贸n probable es el sector automotriz, donde la presi贸n de Washington para reducir la participaci贸n de componentes for谩neos es m谩s espec铆fica y urgente que en cualquier otro frente. Habr谩 presiones y amenazas. Habr谩 intentos de arrancar concesiones y redefinir ventajas. Pero el costo de una ruptura ser铆a demasiado alto para todos, y de manera particular para Estados Unidos en un momento electoral y en un entorno global de competencia econ贸mica y geopol铆tica cada vez m谩s intensa.
Los negociadores del gobierno mexicano ya entienden como es el proceso de negociaci贸n con el presidente Trump. Saben bien Ebrard y “sus muchachos”, que hay que encontrar un equilibrio: evitar siempre la posici贸n que lleve directamente al choque frontal, pero tampoco aceptar todas las exigencias estadounidenses. Se requiere nervios de acero y, sobre todo, claridad respecto de los intereses nacionales. Porque conviene no olvidar algo esencial: Estados Unidos necesita al T-MEC tanto como nosotros. Lo requiere para dar viabilidad a su plataforma manufacturera, para reducir su dependencia de Asia, para asegurar cadenas de suministro regionales y para sostener su estrategia de relocalizaci贸n productiva. M茅xico no llega a esta revisi贸n como un actor inerme ni como un simple receptor de condiciones. Llega como pieza indispensable de la competitividad de Am茅rica del Norte. La determinaci贸n del presidente Donald Trump de convertir la relaci贸n comercial en un asunto de seguridad nacional y, adem谩s, vincularla con la declaraci贸n de guerra a todos los c谩rteles y grupos criminales que controlan territorios en varios pa铆ses de Am茅rica Latina, le da capacidad para seguir usando la amenaza arancelaria para sus propios fines, pero ahora acompa帽ada con un nuevo instrumento de presi贸n directa al poder: acusar a cualquier gobierno de ser ineficaz o estar coludido con grupos criminales.
Como parte de las exigencias para la renegociaci贸n del T-MEC, EU quiere que M茅xico y Canad谩 se enfilen geopol铆ticamente y minimicen tratos con China; que detengan sus migraciones y combatan al narcotr谩fico para su seguridad interna y, en nuestro caso, que el gobierno mexicano elimine toda restricci贸n y regulaciones a los negocios de las empresas estadounidenses, que tengan acceso irrestricto al mayor de nuestros mercados, que es el de inversiones p煤blicas, y disponibilidad garantizada de recursos naturales cr铆ticos. Para desarmar la resistencia que M茅xico pudiera oponer a medidas que le perjudicaran, Washington tiene un amplio men煤 de opciones en nuestras vulnerabilidades energ茅tica, alimentaria, financiera, como las tiene en materia de remesas y tur铆stica, que da帽ar铆an la situaci贸n social y econ贸mica de amplias regiones del pa铆s. No obstante, hay que tener claro que en la revisi贸n del T-MEC M茅xico no apuesta solamente el acceso al mercado de Estados Unidos, sino se juega su modelo de desarrollo econ贸mico para las pr贸ximas d茅cadas. La disyuntiva es entre un modelo basado en el sector exportador como el que ha regido durante las 煤ltimas d茅cadas, o uno que persiga el fortalecimiento de las capacidades productivas internas y de la demanda de mercados internos. Se trata de que uno sea el modelo prevalente, sin que implique la exclusi贸n del otro.
La gran presi贸n de Washington ser谩 el tema de seguridad y de “los grupos criminales mexicanos, considerados como grupos terroristas, y que act煤an como un factor de alto riesgo para la estabilidad regional, lo que por supuesto aumentara la incertidumbre durante la revisi贸n. Es innegable que los c谩rteles atentan contra la salud y seguridad del pueblo de estadounidense y contribuyen a la inestabilidad regional, y la Presidente Sheinbaum se niega a aceptar la ayuda ofrecida por Trump, para combatirlos. Este punto ser谩 clave en la ratificaci贸n del tratado, y no habr谩 que asombrarnos si un d铆a, quiz谩 no muy lejano, despertemos con la noticia de que los Marines, llegaron a la sierra de Sinaloa, de Jalisco, Chiapas o Guerrero para llevarse a un narco, a un pol铆tico de Morena o destruyeron un narcolaboratorio. Al tiempo
ES CUANTO
饾樇饾樋饾樋饾檧饾檳饾樋饾檺饾檲: Parece ser que a AMLO en su llamado a a donar dinero a los cubanos, se olvid贸 por completo que el mismo jam谩s se preocup贸, cuando enfermos de Covid que mor铆an por decenas de miles mientras 茅l hac铆a chistes est煤pidos. Y que dejo sin medicamentos a los ni帽os con c谩ncer. Que tampoco se preocup贸 por los migrantes centroamericanos, y mucho menos con las v铆ctimas de los c谩rteles criminales, ni tampoco lamentablemente, con las madres que buscan a sus hijos. C铆nico desvergonzado por decir lo menos.
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