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Vรญctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Espaรฑol
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La calma que Jesรบs nos confiere en este meditativo tiempo de Semana Santa no sigue los cauces del mundo, que piensan obtenerla por la fuerza del poder, con las conquistas e imposiciones dominadoras, haciendo valer los intereses opresores en lugar del espรญritu donante. Son dos modalidades, tan distintas como distantes; la del Seรฑor sustentada en el camino de la mansedumbre y la de la cruz, de la que todos debemos hacernos cargo, aunque tampoco sea fรกcil de acogerla por nuestros intereses mundanos; y, la otra, aquella que nos ofrecen los opulentos, basada en la supremacรญa, que despuรฉs suele reconducirnos al odio y a la traiciรณn entre sรญ, con la consabida amargura en el alma, dejรกndonos fuera de vocablo coherente, entre lo que decimos y luego obramos, sin apenas sonrisa alguna.
Por cierto, a poco que ahondemos en la verdadera fiesta armรณnica divina, nos daremos cuenta que tenemos que desarmarnos, a la luz de las alegorรญas mรญsticas del Evangelio, que son el espรญritu contemplativo orante, la ternura en vez del temor y el castigo, el perdรณn y el amor gratuito al prรณjimo que debe costarnos, para que sea autรฉntico. Sin duda, es asรญ como se lleva la alianza de las alturas a estas bajuras, con un sentido inequรญvoco de lo que estรก bien y lo que estรก mal, sostenida con una visiรณn basada en el afecto, la moralidad y la acciรณn colectiva. Sea como fuere, la mejor cogniciรณn es trabajar fusionados, con lenguajes de tolerancia y de respeto mutuo, que promuevan el atenderse y el entenderse, bajo el cultivo de la empatรญa, que es lo que aviva la mano extendida y el pulso compartido.
Desde luego, para que nos cohabite el acuerdo en la tierra y el verso en los cielos, se requiere que pasemos de la codicia que llevamos mar adentro a la caridad que nos hace libres, subrayando el poder de la reflexiรณn รฉtica y la acciรณn compasiva a la hora de abordar los retos actuales. Lo sustancial es dejar que tomen valor y valรญa comportamientos y modos de vivir enfocados al respeto por la vida, los seres humanos y sus derechos. Por tanto, nadie deberรญa perder la existencia jamรกs, por ponerse al servicio de la concordia. El rechazo de la violencia en todas sus formas, el reconocimiento de la igualdad de derechos, la adhesiรณn a los principios de democracia, libertad, justicia, desarrollo para todos, aceptando las diferencias, serรก un modo de fortalecernos para la uniรณn y la unidad.
Es precisamente esta comuniรณn de tactos, lo que nos aleja de las contiendas, para conciliarnos bajo el paraguas de la fraternidad, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el horizonte del diรกlogo y la diplomacia. Si las gentes no se sienten seguras, debido a este aluviรณn de absurdas hostilidades como lo que estรก sucediendo ahora en multitud de rincones, va a ser muy difรญcil que la cercanรญa se produzca; y, por ende, tampoco puede haber comercio global, del que dependen todas las economรญas. Hoy mรกs que nunca, nos hace falta pues, continuar trabajando juntos a fin de que la dinรกmica del amor fraternal se convierta en el itinerario comรบn de todos; a fin, de que nadie sea visto como un extraรฑo o una amenaza, sino que sea reconocido como un aliado.
Necesitamos enhebrar latidos que nos reconduzcan, dejando de fabricar artefactos. Pongamos de relieve, cada cual consigo mismo, el papel fundamental de la conciencia como fuerza orientadora para lograr abrazar el verso de la savia y poder tejer esos poemas vivientes del que todos, formamos parte y somos miembros. Nuestra esperanza, sin duda, estรก en tener los pies en la tierra; pero el corazรณn en el manto celeste, que es donde anida la claridad de lo armรณnico para poder discernir. Se trata de custodiarnos y de hacer crecer la vocaciรณn en una vรญa constante de conversiรณn y de renovada fidelidad a los derechos humanos, comprometiรฉndonos a asistirnos unos a otros. Recordemos que, algo tan vital como el pan de cada dรญa es la paz, sin la cual el mismo pan nos resulta molesto.
corcoba@telefonica.net
01 de abril de 2026.-
#๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ข๐ญ๐บ๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ช๐ณ๐๐ฆ๐ฐ๐ณ.
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