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“๐๐ฐ๐ด ๐ค๐ข๐ฎ๐ช๐ฏ๐ฐ๐ด ๐ด๐ฆ ๐ข๐ญ๐ญ๐ข๐ฏ๐ข๐ฏ, ๐ฅ๐ฆ๐ง๐ฆ๐ฏ๐ฅ๐ช๐ฆ๐ฏ๐ฅ๐ฐ ๐ญ๐ข ๐ด๐ข๐ท๐ช๐ข, ๐ข๐ฃ๐ณ๐ข๐ป๐ข๐ฏ๐ฅ๐ฐ ๐ญ๐ข ๐ท๐ฆ๐ณ๐ฅ๐ข๐ฅ, ๐ต๐ณ๐ข๐ฃ๐ข๐ซ๐ข๐ฏ๐ฅ๐ฐ ๐ฑ๐ฐ๐ณ ๐ญ๐ข ๐ซ๐ถ๐ด๐ต๐ช๐ค๐ช๐ข. ๐๐ญ ๐ด๐ช๐จ๐ฏ๐ฐ ๐ฎรก๐ด ๐ฆ๐ท๐ช๐ฅ๐ฆ๐ฏ๐ต๐ฆ ๐ญ๐ฐ ๐ฏ๐ฐ๐ต๐ข๐ณ๐ฆ๐ฎ๐ฐ๐ด ๐ฆ๐ฏ ๐ฏ๐ถ๐ฆ๐ด๐ต๐ณ๐ฐ ๐ช๐ฏ๐ต๐ฆ๐ณ๐ช๐ฐ๐ณ, ๐ค๐ฐ๐ฏ ๐ญ๐ข ๐ฑ๐ข๐ป ๐ฅ๐ฆ๐ฏ๐ต๐ณ๐ฐ ๐ฅ๐ฆ ๐ฏ๐ฐ๐ด๐ฐ๐ต๐ณ๐ฐ๐ด. ๐๐ถ๐ฎ๐ฑ๐ญ๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด ๐ฏ๐ถ๐ฆ๐ด๐ต๐ณ๐ข ๐ฑ๐ฆ๐ณ๐ต๐ฆ๐ฏ๐ฆ๐ฏ๐ค๐ช๐ข ๐ฆ๐ฏ๐ต๐ฐ๐ฏ๐ค๐ฆ๐ด; ๐บ๐ข ๐ฒ๐ถ๐ฆ, ๐ถ๐ฏ๐ข ๐ด๐ฐ๐ค๐ช๐ฆ๐ฅ๐ข๐ฅ ๐ฒ๐ถ๐ฆ ๐ด๐ฆ ๐ฏ๐ฐ๐ฎ๐ฃ๐ณ๐ข ๐ฉ๐ถ๐ฎ๐ข๐ฏ๐ข ๐ฆ๐ญ๐ญ๐ข ๐ฎ๐ช๐ด๐ฎ๐ข, ๐ฒ๐ถ๐ช๐ฆ๐ณ๐ฆ ๐ฅ๐ฆ๐ค๐ช๐ณ ๐ฒ๐ถ๐ฆ ๐ณ๐ฆ๐ค๐ฉ๐ข๐ป๐ข ๐ต๐ฐ๐ฅ๐ข ๐ง๐ฐ๐ณ๐ฎ๐ข ๐ฅ๐ฆ ๐ฆ๐จ๐ฐรญ๐ด๐ฎ๐ฐ ๐บ ๐ฅ๐ฆ ๐ข๐ช๐ด๐ญ๐ข๐ฎ๐ช๐ฆ๐ฏ๐ต๐ฐ”.
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Vรญctor CORCOBA HERRERO/ Escritor Espaรฑol
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Nuestro trรกnsito por aquรญ abajo requiere de un espรญritu universal, apoyado en una mejor comprensiรณn mutua y en una amistad verdadera, con abecedarios desinteresados, que contribuyan asรญ a reconstruir una atmรณsfera mรกs armรณnica, donde todos nos podamos sentir hermanados, a unos vรญnculos de entrega y generosidad. Desde luego, el mejor gobierno no lo imprime la dominaciรณn, sino el servicio, la mano extendida y el abrazo permanente. Nos merecemos, por tanto, otros lenguajes mรกs del alma que del cuerpo; que sean el preludio de una nueva era, en la cual todos nos requerimos, para que se promueva la maduraciรณn de la cohesiรณn comunitaria y del bien comรบn. De lo contrario, continuaremos con el calvario de la divergencia y del rechazo a cooperar unos con los otros.
Las trรกgicas evidencias de estas riadas de dolor y muerte, tienen que cesar de inmediato. Hemos venido a conciliar posturas y a reconciliar latidos, no a truncar existencias, ni a destrozar sueรฑos de esperanza, como si la convivencia humana fuese el escenario de un videojuego. La inhumanidad es manifiesta, nadie considera a nadie; y, aunque los trabajadores sanitarios, las instalaciones y las ambulancias estรกn protegidos por el derecho internacional humanitario, el ataque es permanente, sin miramiento alguno. Hoy mรกs que nunca, necesitamos recursos de todo tipo, sobre todo acompaรฑamiento para seguir auxiliando a las personas que lo necesitan; ante el cรบmulo de hechos violentos y de absurdas contiendas, por todos los rincones del mundo.
La cruel realidad de un orbe globalizado, nos llama a repensar situaciones, conciliando actitudes. Desde luego, debemos cesar en los enfrentamientos, antes que la derrota de la humanidad sea real, con la consabida sed de quietud que tenemos, poniendo fin a la prepotencia, a la exhibiciรณn de la fuerza y al desinterรฉs por el derecho. Por desgracia, en demasiadas ocasiones, las batallas comienzan en nuestro propio cรญrculo familiar. Sin duda, uno ha de aprender ya no sรณlo a reprenderse, tambiรฉn a ser indulgente consigo mismo, porque nos conviene la relajaciรณn antes que el rigor de su aplicaciรณn en las cosas que debemos hacer. No hay mejor virtud, que aprender a interrogarnos a nosotros mismos, para poder amarnos y poder amar a los demรกs.
En efecto, la vida no es fรกcil para nadie. Uno tiene que ser muy autรฉntico para darse cuenta de esto. Indudablemente, el mantenimiento de la concordia entre corazones, comienza con la autosatisfacciรณn de cada pulso, poniendo la inteligencia al servicio del nรญveo amor. Dejemos, pues, de fabricar armas. Admitamos con el mรญstico รกnimo nuestro andar, y aunque hallemos pozos en nuestros pasos, vertamos siempre una sonrisa en cada aurora. Los caminos se allanan, defendiendo la savia, abrazando la verdad, trabajando por la justicia. El signo mรกs evidente lo notaremos en nuestro interior, con la paz dentro de nosotros. Cumplamos nuestra pertenencia entonces; ya que, una sociedad que se nombra humana ella misma, quiere decir que rechaza toda forma de egoรญsmo y de aislamiento.
Ojalรก aprendamos a ver una fiesta en todos los caminos planetarios. Lo sistรฉmico es la mayor riqueza que podemos aglutinar los mortales, a los que se nos llena la boca de absurdos caudales que nos estรกn deshumanizando por completo, mientras aรบn no hemos ejercitado la sana relaciรณn, sustentada y sostenida en saber perdonarse, aparte de saber compadecer al anรกlogo. Tremendo contraste el nuestro, con el pedestal de don dinero como cardinal, el cual nos impide reencontrarnos y reconocernos. Al fin y al cabo, hay que ser honestos, no para los otros por el quรฉ dirรกn, sino para estar en alianza con nosotros mismos. รnicamente, asรญ, podremos ser una escuela de irradiaciรณn, que no nace de la fortuna ni de la dominaciรณn, sino del compartir, del respeto y de la alegrรญa de caminar unidos.
corcoba@telefonica.net
12 de abril de 2026.-
#๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ข๐ญ๐บ๐๐ข๐ฎ๐ฐ๐ด๐๐ช๐ณ๐๐ฆ๐ฐ๐ณ.
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