𝗘𝗽í𝘀𝘁𝗼𝗹𝗮𝘀 𝗦𝘂𝗿𝗶𝗮𝗻𝗮𝘀
De Julio Ayala Carlos
• Si yo fuera el Presidente…
SI YO FUERA PRESIDENTE, así hubiera respondido sobre el zafarrancho ocurrido en el Senado:
“con respeto a la división de poderes, el gobierno que encabezo llama al respeto, al diálogo y a la construcción de acuerdos. Por sobre las diferencias, pongamos las coincidencias por México. La política, la verdadera política, construye, no destruye. Éste es mi llamado y la postura del gobierno de la República”.
Y es que el presidente de la República debe ser punto de unión, de diálogo, de consensos y acuerdos ante las diferencias y los conflictos internos. Que sea factor de gobernabilidad; que una, no que divida; de integración, no de facción…
Porque eso es lo que requiere México. Unidad, no división; inclusión, no exclusión; paz, no inseguridad; diálogo, no desacuerdos; consensos, y no pleitos. En suma, un presidente que sume, que vea por todos, no por algunos. Sí. Requiere de un Jefe de Estado, que gobierne para todos, y no para una pandilla.
Pero pues no. No lo soy. La presidente es Claudia Sheinbaum Pardo, quién sobre lo ocurrido en el Senado el pasado miércoles, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas y Gerardo Fernández Noroña, el primero coordinador de los diputados federales del PRI, y el segundo presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.
En vez de llamar al diálogo, a los acuerdos y a los consensos, la presidente de la República, que en teoría debe gobernar para todos, incluso para aquellos que no votaron por ella, aquellos que critican su gobierno, en vez de eso, tomó partido.
Obvio, en favor de los suyos, de quien milita en su partido, de quién la sigue, de quienes son de su movimiento.
Hay que decirlo. Como parte de un partido, de un movimiento, de un proyecto político y de gobierno, puede hacerlo, pero no como presidente de la República, que como ya hemos dicho, debe estar por encima de eso, pues debe gobernar para todos.
Darle la razón a un bando, y descalificar al otro, no sólo es un error, sino lamentable, criticable y condenable, lo que significa que gobierna de manera facciosa, en favor de unos, y en contra de otros.
Por supuesto que es grave, como grave lo ocurrido en el Senado y en la Cámara de Diputados, en donde ha imperado el agandalle, el abuso de poder, las amenazas y la violencia como forma de imponerse.
Hoy en día, el país, ya lo decía, no está para pleitos, para divisiones, para más violencia. Si de por sí se ahoga en la inseguridad, entre los muertos, las desapariciones y la extorsión, como consecuencia del narcotráfico que lo dejaron crecer desde el gobierno; si de por sí se mantiene en la pobreza por la falta de empleo, de crecimiento y desarrollo económico; sí de por sí el país está al borde del abismo, pese a las dádivas que entrega el gobierno a una gran mayoría de los mexicanos, resulta muy riesgoso que quien gobierna se convierta en enemigo de quienes lo cuestionan.
Sí. Resulta también muy riesgoso que como en Cuba, Venezuela y Nicaragua, países con gobiernos dictatoriales, se pretenda meter a la cárcel a los opositores al gobierno, previo desafuero si son representantes populares.
México, sin duda, difícilmente podría soportarlo.
En fin. Si y fuera presidente de la República, llamaría al diálogo, a los acuerdos, a los consensos, y no a tomar partido por uno de los grupos. Actuaría con visión de Estado, por la paz, la tranquilidad, la gobernabilidad y la unidad del país.
No. No es bueno dividir a los mexicanos. No conduce a nada bueno…
Comentarios: ayala.jc30@gmail.com
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