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Fernando Hinterholzer Diestel
“El informe de la ONG internacional Transparencia Internacional se帽ala, una muy dura afirmaci贸n sobre M茅xico: el crimen organizado ha infiltrado la pol铆tica, afectando la vida de personas”. Un narco-estado es el pa铆s donde el narcotr谩fico no s贸lo existe, sino que tiene una influencia profunda y estructural dentro del Estado. No se trata simplemente de un pa铆s con alto nivel de tr谩fico de drogas u otras actividades ilegales. La diferencia clave, entre muchas otras, es que funcionarios p煤blicos colaboran activamente con organizaciones criminales. El financiamiento pol铆tico electoral proviene en parte de redes il铆citas, como quedo demostrado en la detenci贸n del alcalde de Tequila en Jalisco.
En un art铆culo para el diario The New York Times, Mary Beth Sheridan apunta que la Casa Blanca insiste en su discurso sobre la necesidad de intensificar la presencia militar estadunidense en M茅xico con el prop贸sito de acabar con los c谩rteles que trafican fentanilo y otras drogas a trav茅s de la frontera. El argumento es persistente: “los c谩rteles gobiernan extensos territorios y el gobierno mexicano, aterrorizado, es incapaz de acabar con ellos”. Por desgracia, los grupos delincuenciales han ido ganando terreno en una b煤squeda por controlar polic铆as municipales, gobiernos estatales, legisladores federales y locales. Como se帽ala Sheridan, el problema de fondo no es que los grupos de narcotraficantes ataquen al Estado; lo preocupante es que los narcos llegan a controlar instituciones completas. En s铆ntesis: un fen贸meno de “colusi贸n pol铆tica” donde grupos delictivos y pol铆ticos trabajan juntos para fortalecer ganancias y minimizar riesgos.
La relaci贸n entre pol铆tica y narcotr谩fico es algo recurrente en los gobiernos basados en la corrupci贸n y los negocios ilegales. Morena, el partido de la presidenta Sheinbaum, es una maquinaria electoral compleja y dividida en facciones, que despu茅s del “exilio” de L贸pez Obrador, busca afianzar su identidad y autonom铆a en una lucha intestina cada vez m谩s sorda y peligrosa. Los propios c谩rteles han adquirido suficiente poder para “expandir” sus ganancias al jugoso negocio de la extorsi贸n. El objetivo central es “domesticar” a autoridades municipales para que rindan ganancias adicionales y se hagan cargo tambi茅n del derecho de piso. Representa a una generaci贸n de pol铆ticos exitosos que accedieron al poder gracias a la bursatilizaci贸n de la pol铆tica. Invertir para ganar, ganar para recuperar, recuperar para multiplicar. La elecci贸n como negocio. El cargo como activo. El Estado como bot铆n. Las campa帽as son la oportunidad propicia para que los criminales incorporen a sus “cuadros” como funcionarios d贸ciles y obedientes en espacios p煤blicos. Al final, el dinero sucio que se invierte en los procesos electorales tiene tasas de retorno garantizadas.
Era un dogma “obradorista”. Aceptar dinero de donde provenga, sin averiguar su origen, acab贸 legitimando una idea devastadora (los sobres del Pio L贸pez). En la pol铆tica morenista, y en otras, aunque hoy Morena sea el caso m谩s visible, no importa la forma, importa ganar. A como d茅 lugar. Ese de donde sea es la clave para entender lo que ha ocurrido en amplias regiones del pa铆s desde 2017. Fue la llave que abri贸, de par en par, la puerta del control pol铆tico e institucional a organizaciones criminales que ya no s贸lo disputan territorios, sino presupuestos, elecciones y gobiernos completos. En M茅xico operan al menos 175 organizaciones criminales. A partir de 2018 muchas encontraron algo mejor que las armas. Candidaturas. No se trat贸 s贸lo de tolerancia u omisi贸n. En m煤ltiples regiones se formaliz贸 de facto una convivencia pol铆tica con el crimen. Michoac谩n, Guerrero, Sinaloa, Jalisco, Tamaulipas, Veracruz, Colima. Pero tambi茅n Baja California, Sonora, Chihuahua, Tabasco, Chiapas, Quintana Roo. Y probablemente todas las entidades, al menos en aquellos municipios donde el control institucional siempre fue fr谩gil.
Lo que Trump y sus “halcones m谩s duros”, han venido declarando desde hace m谩s de un a帽o, y que el gobierno insiste en negar, a pesar a la cantidad de evidencias en Tequila, Sinaloa, Guerrero, zonas de Michoac谩n, Chiapas, Veracruz, Tamaulipas, el huachicol, la extorsi贸n. Y la pregunta es, hasta d贸nde llegar谩 la acci贸n del Estado para desmantelar las estructuras del crimen organizado. La complejidad por la que atraviesa M茅xico se帽ala que las presiones “trumpianas” ya no se podr谩n postergar sin una respuesta contundente. Se ha abierto un gran dilema para el gobierno de Sheinbaum, para que haya un combate a fondo al crimen y al narcotr谩fico. En esa tesitura, hay un intercambio permanente entre amenazas de intervenci贸n directa de Estados Unidos y colaboraci贸n, que todos los d铆as amenaza con cruzar las l铆neas rojas de acciones militares en territorio nacional. La otra parte de la ecuaci贸n es que el crimen organizado no solo ha infiltrado al gobierno, sino que ya forma parte de qui茅n sabe cu谩ntos gobiernos locales, municipios y estados, que est谩n gobernados por la coalici贸n morenista. Y no se diga a nivel federal, como se vio con el huachicol fiscal.
Y todo comenz贸 durante “los abrazos y no balazos”, lo que puso en bandeja de plata la gobernanza de todo el pa铆s a los grupos delincuenciales, a AMLO s贸lo le importaban las elecciones. El C谩rtel de Sinaloa le ayudaba a ganar elecciones a Morena. No hay Estado de derecho donde mandan el narco, las mafias de la extorsi贸n, el poder Judicial es ap茅ndice de un partido pol铆tico y la Fiscal铆a General de la Rep煤blica ejecuta 贸rdenes de la Presidencia. Cada operativo destapa una cloaca cada vez m谩s honda y pestilente. Las democracias mueren cuando se permite que delincuentes y criminales se apoderen de las instituciones p煤blicas para cumplir con objetivos oscuros e inconfesables. Como lo ha expresado Trump en varias ocasiones, la presidenta Sheinbaum, no puede romper el pacto entre narcotraficantes y el gobierno sin poner en riesgo la permanencia de la 4T en el poder. No se puede acabar “un tumor maligno” que est谩 imbricado en diversos 贸rganos vitales. Proceder contra algunos personajes enclavados en su gobierno o en gobiernos estatales controlados por su partido ser铆a suicida. Sin embargo, algo tiene que hacer para reducir la presi贸n del gobierno de Trump. Sheinbaum ha hecho hasta el momento mucho de lo que se le ha exigido. Extradici贸n de capos. Destrucci贸n de laboratorios. Ha puesto al secretario de Seguridad P煤blica al servicio de los Estados Unidos. Ha permitido que agentes norteamericanos operen en M茅xico. Sin embargo, Sheinbaum tiene pavor, dice Trump. Miedo de romper el pacto con el narco porque podr铆a significar el fin de Morena en el poder.
Si Sheinbaum se atreviera a entregar al gobierno de Trump, a gobernadores vinculados al narco (como Rocha, Durazo, y Villarreal), 茅stos podr铆an revelar toda la suciedad y nexos con criminales, se estar铆a poniendo “la soga al cuello”. Si Sheinbaum decidiera actuar en contra de Ad谩n Augusto L贸pez o Mario Delgado, sus acciones la enfrentar铆an contra L贸pez Obrador, que podr铆a activar a los radicales de Morena, para para revocar su mandato. Si Sheinbaum decidiera ir a fondo en contra de los responsables del huachicol fiscal o el descarrilamiento del Tren Interoce谩nico, se topar铆a con los hijos de L贸pez Obrador y provocar铆a un sismo en Morena. Concluyendo, el narco-gobierno no es una caracter铆stica del sistema pol铆tico morenista: es el sistema pol铆tico morenista. La presidenta est谩 atada de manos. Sus m谩rgenes se van reduciendo. A pesar de su inmenso poder (controla el Poder Legislativo y Judicial, controla el Ej茅rcito, la Marina y la Guardia Nacional, Morena gobierna en 24 de 32 estados), pero no puede proceder contra el c谩ncer del poder铆o de los carteles porque forma parte de las estructuras del poder en M茅xico.
ES CUANTO
饾樇饾樋饾檧饾檳饾樋饾樋饾檺饾檲: Cuatro hombres levantaron al periodista Epifanio L贸pez Roblero, con 28 a帽os de trabajo en el municipio de Huixtla, en la costa chiapaneca, lo golpearon para despu茅s abandonarlo con lesiones, sobre la carreta federal, que une la frontera de Guatemala con Chiapas. En entrevista, el periodista que ha trabajado para medios de Chiapas, Tabasco y Morelos.
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